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Todo un hombre de Estado: Marzo 2004

31 de Marzo de 2004

Mamá, quiero ser artista

Varios compañeros me han comentado que el capitalismo no funciona porque no es capaz de proveer a cada joven con un trabajo relacionado con sus estudios. Se pasan años en la universidad para que terminen trabajando en cualquier cosa.

El problema de estas afirmación es múltiple. El ser humano no tiene un derecho a trabajar "donde quiera". El derecho al trabajo sólo puede entenderse desde la perspectiva de que nadie tiene legitimidad para inmiscuirse en un contrato entre el obrero y el empresario. Sin embargo, dejando a un lado el significado ético, las implicaciones económicas son sin duda más sabrosas.

En primer lugar, existe la idea tremendamente holística de que la economía viene manejada desde arriba, bien por los proletarios, en el socialismo, bien por los empresarios, en el capitalismo. El término mercado, no obstante, sólo hace referencia a la voluntariedad de la transacción. Allí donde las transacciones se realicen sin coacción alguna, allí tendremos el mercado.

Por otro lado -y esto es lo más gracioso- la fatal pretensión de querer trabajar en aquello que se ha estudiado supone una agresión frontal al principio de soberanía del consumidor. Es éste mediante sus subjetivas valoraciones quien dirige en definitiva el proceso productivo de los empresarios y quien, por ende, valora la importancia de cada trabajador. Así, es el trabajador quien tiene que adaptarse a los deseos del consumidor y no al revés. No tiene sentido que se obligue a la gente a consumir determinados productos que, en absoluto, valora.

De la misma manera, no son los consumidores quienes tienen que adaptarse al número de médicos, abogados, contables, historiadores o pintores que hay en las universidades, no se les puede dirigir sus opciones de consumo hacia aquellas labores que no desean. Se trata, más bien, de que los estudiantes elijan, empresarialmente, aquellas carreras que prevean van a tener una demanda social. La producción debe dirigirse hacia el consumo, no el consumo coaccionado hacia una aleatoria producción -de hecho, así funciona el socialismo, incapaz de llevar a cabo aquello.

Una dificultad añadida es que en nuestro nacionalizado sistema de educación pública, las Universidades no cumplen, en ningún caso, con la labor de informar y proveer con aquellas titulaciones de mayor demanda. La Universidad española está concebida como una guardería para jóvenes de entre 18 y 30 años, no como un trampolín formativo. El Estado siempre que interfiere en la economía la distorsiona. Éste no deja de ser un cruel ejemplo más.

Claro que los jóvenes pueden preferir estudiar una carrera que les agrade aunque prevean una escasa demanda posterior. Toda decisión del actor empresarial va dirigida a mejorar su bienestar, subjetivamente concebido. Toda acción, por su intrínseca naturaleza, implica unos costes. Obviamente, quien, a pesar de todo, decida estudiar la carrera que le guste será porque considere más importante su cultivo intelectual y espiritual a la futurible ganancia monetaria. Ni es un ejemplo a seguir ni un ejemplo a criticar. Cada cual sabrá qué prefiere. Eso sí, que no culpe al sistema que posibilita su libre elección, de las consecuencias de la misma.

28 de Marzo de 2004

The Corporation contra la función empresarial

Primero fue Bowling for Colombine proponiendo el monopolio estatal de la posesión (y uso) de armas y ahora parece ser que la izquierda nos ofrece otro bodrio, The Corporation, contra la libertad de empresa.

Quizá sería conveniente recordar, en este sentido, que la libertad de ejercer la función empresarial es la libertad fundamental de todo ser humano. Hayek, por ejemplo, se preguntaba en Camino de Servidumbre cómo podría garantizarse la libertad de expresión de ostentar el Estado el control exclusivo de la producción y venta de papel.

Hay que ir, no obstante, más allá. Todo ser humano trata de satisfacer determinados fines a lo largo de su vida, fines que sólo él es capaz de concebir. El individuo da sentido a su vida mediante la prosecución de tales fines, sin ellos se marchitaría en la infelicidad y la frustración; de hecho, si otro ser humano le impusiera sus fines, todos y cada uno de sus fines, bien podría decirse que ese individuo ha muerto, en nada se diferenciaría de las piedras, de la madera, de las máquinas o de cualquier otra herramienta. Si impedimos al individuo que persiga sus propios fines estamos, simple y llanamente, deshumanizándolo.

Todos los fines requieren tener en cuenta las circunstancias externas, los medios. Quien quiera meditar y alcanzar estadios superiores del conocimiento deberá, en primer lugar, buscarse sustento, ahorrar, para varios días. Quien quiera gozar de una noche desparramadora, deberá encontrar el lugar adecuado, la gente propicia, y los complementos pertinentes. Quien desee formar una familia, una vez enamorado, tendrá que conquistar, con los medios que considere mejores, al origen de sus pasiones.

El enlace con el que Dios, la naturaleza o la genética(ustedes mismos) han dotado al ser humano para que sea capaz de encontrar y asignar medios subjetivamente descubiertos a sus fines subjetivamente concebidos es la función empresarial. El profesor Huerta de Soto afirma que la función empresarial coincide con la acción humana misma. Cualquier persona que actúa para modificar el presente y conseguir sus objetivos en el futuro ejerce la función empresarial.

En un primer estadio, el ser humano utilizaba la función para encontrar únicamente medios para sus propios fines. Período que Mises describe como cambio intrapersonal o autístico: Cuando la acción se practica sin contar con la cooperación de terceros, podemos calificarla de cambio autístico o intrapersonal. Un ejemplo: El cazador aislado, que mata un animal para su propio consumo. Sin embargo, tal como el ser humano fue progresando, civilizándose, el individuo quiso alcanzar nuevos fines para los que requería medios más sofisticados. Medios cuyo alcance le era imposible sin la cooperación de otros individuos.

A partir de ese momento acontece el cambio interpersonal o social. El hombre da a otros para a su vez recibir de ellos. El sujeto sirve a los demás con miras a ser en cambio servido por terceros. El trabajo y el conocimiento se dividen y se especializan. Cada individuo deja de producir cuanto necesita, para dedicarse a alumbrar aquellos medios que los individuos necesitan y para los que dispone de una mayor pericia.

El problema en este punto es obvio. El individuo puede conocer cuáles son sus fines y qué medios considera más adecuados para satisfacerlos, pero ignora tanto los fines como los medios ajenos. Quede claro, que si este problema no pudiera ser resuelto, el paso del cambio intrapersonal al interpersonal resultaría inviable. La sociedad se hubiera estancado hace milenios(es más, no podría hablarse propiamente de sociedad) y el ser humano lucharía diariamente por su subsistencia. Es, pues, quizá en este punto donde la función empresarial resulte básica y esencial. Mediante la función empresarial el hombre aprehende la información para responder a tal pregunta.

Esa información puede consistir en la observación directa del comportamiento del individuo, en su extracción mediante la conversación o, en las sociedades modernas, el cálculo económico. Mediante el cálculo, los empresarios (cualquier sujeto que practique que la función empresarial) comparan los precios de los bienes de orden superior (materias primas) con el precio que esperan conseguir por el producto final. Según Mises, la única fuente de la que brota el beneficio del empresario es su capacidad para prever, con mayor justeza que los demás, la futura demanda de los consumidores. Si aciertan en tal previsión, cosecharán beneficios, si yerran, las pérdidas los retirarán del mercado. Es un proceso de selección en el que sólo quienes den una mejor respuesta a los deseos de los consumidores serán capaces de continuar.

De ahí, que la definición que el profesor Huerta de Soto da sobre socialismo sea completamente acertada: El socialismo es la coacción sistemática de la función empresarial. Es decir, una coacción sistemática a que las personas satisfagan sus propios fines, mediante la complacencia de los fines ajenos. Atacando a la función empresarial se ataca de lleno a la sociedad y al individuo. Cuando las sociedades no sirven para que sus miembros componentes mejoren su bienestar se resquebrajan. Sus individuos son incapaces de dar la correcta respuesta a sus fines, pues no se les permite corresponder a los demás. La cooperación se extingue y el conflicto deviene inevitable.

Por eso mismo, he empezado diciendo que el libre ejercicio de la función empresarial constituye nuestra libertad fundamental (libertad para satisfacer tanto aisladamente nuestros fines como, sobre todo, nuestros fines mediatamente en sociedad) y su ataque una irresponsabilidad manifiesta.

En el artículo en el que se habla sobre The Corporation se afirma alegramente que: La linea argumental consiste en tomar por válida la hipótesis legal por la cual una empresa es "una persona" con derechos y obligaciones. [Se trata de una persona] Amoral, única y exclusivamente motivada por la búsqueda del beneficio propio.

El sistema capitalista, como afirmaba Lippmann, da a los hombres por primera en la historia de la humanidad un modo de producir riqueza en el que la prosperidad de los demás multiplicaba la propia. La función empresarial es dirigida por los beneficios; desatender la estela de las pérdidas y ganancias y demonizar la función empresarial estimulan el caos y la inversión aleatoria, camino obligatorio para un Estado socialista.

Tal vez sea eso lo que buscan los promotores de tal película; aparte, claro está, de dar respuesta a las demandas del sector anticapitalista de la sociedad, usando, precisamente, la función empresarial. Nos encontramos, probablemente, ante otro ingenioso labador de cerebro para progres multimillonarios con problemas de conciencia. Es lo que tiene la teoría latente de la explotación: no es rico quien mejor sirve a los demás, sino quien más los esclaviza. Me imagino que el productor de The Corporation tendrá unos tremendos problemas de conciencia al explotar a cámaras y maquilladores. Por eso costeará la película. Seguro.
¿Qué es un conservador?

En Rebelion.org han publicado una entrevista a James Petras en la que expresa sus opiniones sobre el gobierno de Kirchner. La entrevista resulta bastante aburrida y plúmbica, pero tiene una afirmación graciosa. Su definición de conservador por ejemplo: Creo que en algunos sentidos, la política fiscal de Kirchner es bastante conservadora. No hay déficit, tiene excedentes en el comercio, paga la deuda.

Denle la vuelta a tal definición y sabrán que entiende Petras por progresista y por progreso.

27 de Marzo de 2004

El liberalismo del Partido Republicano

En el Mises Institute han publicado un interesante artículo, titulado "La horrible realidad de los republicanos", sobre el escaso apego al liberalismo del GOP. Cualquier persona que desee recortes en el tamaño y la amplitud del gobierno debería estar preocupado y frustrado con las políticas del Presidente Bush y de un Congreso mayoritariamente republicano. De hecho, incluso el economista neoclásico Jeffrey Frankel ha concluido que: Los republicanos se han convertido en el partido de la irresponsabilidad fiscal, de la restricción al comercio, del gobierno grande, y de la pésima asignación microeconómica.

El objeto del artículo, con todo, no es demostrar esta realidad flagrante a día de hoy. Los autores, Robert B. Ekelund Jr. y Mark Thornton, intentan demostrarnos que no ha habido un repentino y radical cambio en las bases ideológicas del partido; están volviendo simplemente a sus raíces históricas. No es tanto, como afirma Frankel que se hayan convertido, cuanto que se hayan reconvertido.

El Partido Republicano se concibió como el partido del gobierno grande y de la intervención económica. Nació de la fusión de, en especial, tres partidos: El Free Soil Party, cuya principal vindicación era una tierra libre y los subsidios para los granjeros; el Know Nothings, preocupado por la inmigración, favoreció su restricción y aranceles proteccionistas para mantener elevados los salarios; y, sobre todo, el Whig Party, cuya política económica se fundamentaba en el proteccionismo industrial, la nacionalización de la banca y la moneda, una cuantiosa deuda pública y un gran gobierno federal encargado de manejar los crecientes asuntos públicos. A las filas republicanas también se adhirieron los prohibicionistas y los abolicionistas. Mientras tanto, el Partido Demócrata defendía vender las tierras públicas con el fin de financiar los gastos gubernamentales, mantener los impuestos a bajos niveles, impedir el déficit presupuestario y permitir el libre movimiento de personas, mercancías y capitales.

Como cristalización de la tradición republicana encontramos a Lincoln. El piélago de nuevas leyes, regulaciones y burocracias creadas por Lincoln y el Partido Republicano durante los primeros años 60, por su volumen, extensión y dudosa constitucionalidad, son el más claro precedente de New Deal rooselveltiano. De hecho, el término New Deal fue acuñado en marzo de 1865 por el editor de un periódico en Raleigh, Carolina del Norte, para describir a Lincoln y al Partido Republicano.

Bush sería, para los autores, el Lincoln de nuestros días: Los republicanos crearon en la década de 1860 un enorme, podero y destructivo gobierno federal, de la misma manera que Bush lo está haciendo hoy. Podemos percibir estos paralelismos entre el Partido Republicano actual y el de 1860 en varios puntos: el proteccionismo, la deuda pública, la política monetaria y el favoritismo por las grandes corporaciones.

En cuanto al proteccionismo, los primeros republicanos promulgaron el arancel Morrill, que elevó los aranceles a niveles extraordinariamente altos y que continuó vigente durante toda la era republicana. Los republicanos modernos, desde Reagan a Bush II, nos han ofrecido un sinfín de variedades de proteccionismo y de industrias favorecidas, en especial la siderúrgica, así como organizaciones para un "comercio controlado" como la NAFTA o la OMC.

La deuda pública, por su parte, fue una constante, como arriba hemos apuntado, para los republicanos lincolnianos. Los actuales republicanos han dado lugar a una deuda pública sin paragón. Este crecimiento empezó a despegar con la elección de Reagan en los 80 y continuó durante su segundo mandato y con Bush padre. A partir de Clinton la tasa de crecimiento declinó y casi se detuvo, proceso interrumpido con la elección de Bush hijo. Desde entonces, la deuda pública ha aumentado vertiginosamente.

Los primeros republicanos nacionalizaron la banca y la moneda con el objetivo de ayudar a los grandes bancos en detrimento del ciudadano medio. Mientras que Bush, con su control sobre la Reserva Federal, ha conducido el tipo de interés por debajo del 1%, inundando la economía de dinero y crédito.

Por último, encontramos el favoritismo hacia las grandes empresas. El Partido Republicanos siempre ha tendido a promover subsidios, grandes obras y regulaciones que favorecen a los citados negocios. También aprobaron la Sherman Act(ley anti-monopolios) en 1890 y la Act to Regulate Commerce en 1897, que tenían como declarado objetivo la protección de los ciudadanos pero el efecto de proteger a las grandes empresas, principalmente ferroviarias, de la competencia. Los actuales republicanos están todavía más prendados con los proyectos públicos, incluso en el lejano Iraq, o en la Luna y Marte.

Empero, el intervencionismo de Bush es perceptible además en la ultrarregulación llevada a cabo. Han regulado Internet en nombre del Spam y las llamadas telefónicas para alejar el telemarketing de los negocios. Su pérfida Patriot Act y la nacionalización de la seguridad aeroportuaria son políticas represivas, en absoluto promotoras de una mayor seguridad.

Ante todo esto, los autores, y cualquier lector, obviamente se preguntan cómo consiguió el Partido Republicano su fama de partido procapitalista y miniarquista. Las razones son, básicamente dos.

La primera es que los demócratas, a partir de Roosevelt y del New Deal se volvieron todavía más intervencionistas. La segunda es la confusión para muchos "progres" entre "liberal" y "mamporrero de las grandes empresas". Las políticas de apoyo a las grandes empresas fueron un tipo de políticas que difícilmente defenderían hoy los economistas liberales.

Y es que, como concluye el artículo, los republicanos no se han ido acercando a las modernas posiciones demócratas, simplemente están regresando a sus raíces.

25 de Marzo de 2004

Aznar sobre el 11 de Marzo

Aznar ha escrito un artículo bastante interesante sobre el 11 de Marzo en el Wall Street Journal. Por supuesto no aporta nada nuevo, pero siempre resulta interesante conocer la opinión de quien focalizó toda la demagogia de la izquierda después del atentado. Rescato algunas frases suyas:

Si queremos impedir que los terroristas nos asesinen y nos dicten cómo debemos vivir nuestras vidas, debemos enfrentarlos. Algunos piensan que la solución es pedirles la paz, negociar con los terroristas para que vayan a matar a otra parte

En las horas después de los ataques, nuestra investigación se concentró en un sospechoso obvio: el grupo terrorista vasco ETA. Fue una inferencia razonable, y los que digan lo contrario, o son ingenuos o deshonestos. La historia nos ha dejado claras evidencias de la costumbre siniestra de ETA de matar durante las campañas electorales

En cuanto hubo indicios de otras posibilidades aparte de ETA, el gobierno los expuso ante nuestros ciudadanos. En la misma noche del ataque, toda España sabía qué rumbo llevaba la investigación. Y sin embargo todos estos esfuerzos por la transparencia fueron ridiculizados por nuestros oponentes que, además, nos acusaban de mentir acerca de lo que sabíamos.

Los que tergiversaron los hechos de esta manera no se pueden sentir muy orgullosos hoy. En vez de respaldar el gobierno durante la peor crisis de la historia reciente de España, nuestros oponentes declararon que la verdad y la transparencia estaban de su parte

Una vez que el engaño había suplantado con éxito a la verdad, nuestros oponentes buscaron conducir la ira publica contra los terroristas por otra vía, animando a la gente a desahogar su rabia hacia un gobierno que estaba trabajando duro

Puedo tolerar la critica política, pero nunca aceptare que me acusen de mentir o de manipular. Son acusaciones que son intolerables y que manchan la memoria de las victimas

La nuestra es una batalla entre la libertad, democracia y la civilización, por un lado, y por otro el terror


La últimas líneas deberían servir a Zapatero para reflexionar tras la embriaguez electoral. Mas, témome que no.

Este no es el momento de pensar en retirar tropas. Y mucho menos cuando los terroristas, con su mensaje de muerte y destrucción, han exigido que nos rindamos. Ceder ahora sería crear un precedente peligroso que permitiría creer a los que nos atacan que nos han impuesto sus condiciones. Permitiría a los agresores creer que han ganado.

22 de Marzo de 2004

Rockwell como Bush

Parece ser que al presidente del Mises Institute, Lew Rockwell, le ha sucedido algo muy similar a lo que le ocurrió a su queridísimo George Bush. Mientras comía una ensalada, se atragantó con un trozo de zanahoria. Afortunadamente, el profesor Salerno estaba cerca para salvarle la vida. Pueden leer la historia aquí.
El otro pacto de investidura

Zapatero va a ser, con toda seguridad, presidente del gobierno. Para ello sólo necesita asegurarse el apoyo de 12 diputados más de los que ya dispone. Es posible, incluso, que el PSOE intente conseguir, al menos, un sostén de 203 diputados para afirmar que Zapatero ha sido el presidente con mayor respaldo de la historia de España. A pesar de que, curiosamente, todos los grupos que presten apoyo al líder socialista no lo harán con tal intención de que sea el más respaldado, sino el último presidente de España.

Anécdotas y futuribles al margen, sí llama la intención ese otro pacto de investidura extraparlamentario que está teniendo lugar estos días. Todo presidente electo desea que su investidura se realice con la máxima estabilidad social posible. Las FARC, por ejemplo, intentaron asesinar a Uribe en diversas ocasiones antes (por supuesto, también después) de que fuera proclamado presidente. Al decir todo presidente, desde luego, estoy diciendo todo presidente. Zapatero no es una excepción, y nada malo hay en que no lo sea.

El problema aparece cuando para conseguir esta deseada estabilidad social que coloque el broche estético a la toma del poder, las cesiones y las concesiones se vuelven escandalosas, cuando el precio de la estabilidad será pagadero mediante un mayor caos futuro.

Los españoles están amenazados, hoy por hoy, por dos bandas terroristas igual de repugnantes, ETA y Al-Qaeda. La primera mata españoles por ser españoles, la segunda mata españoles por ser infieles. La diferencia que justifica el asesinato se torna, obviamente, insustancial y no merece el más mínimo detenimiento. Ante el que mata no deben validarse sus reivindicaciones, sólo exigirle que deje de matar porque sí.

Zapatero es consciente de ello. Desea, como todo presidente, una investidura tranquila, sin grandes altercados. Esa tranquilidad depende, mayormente, de que ETA y Al-Qaeda no asesinen en el corto plazo. Nada debe empañar la gloria zapacerril. La pregunta era qué coste estaba dispuesto a asumir Zapatero para ver cumplidas sus aspiraciones. Uribe no hincó la rodilla, los terroristas quisieron hincarle ambas, pero no pudieron; resistió.

Al-Qaeda le pidió al PSOE que retirara las tropas de Irak. Voilá. Pedido y hecho. Sus deseos fueron algo más que órdenes. No le importó al socialismo patrio el flagrante mensaje de victoria que le estaba transmitiendo al fundamentalisto islámico. Querían una tregua para hoy, una tregua que diera respuesta a las pancartas de quienes lo alzaron al poder, tal vez ya lo hayan abandonado; que otro gobierno cargue con los muertos.

ETA, pidió "gestos" similares. Vio que Zapatero cedía ante la exigencia de la pistola y de la bomba y reclamó lo suyo. En eso estamos. Tampoco el PSOE ha tardado demasiado en responder, en ofrecer los "gestos" demandados. Han aceptado negociar el Plan Ibarreche. ETA ha llamado a su puerta y el PSOE se la ha abierto.

¿Cuál será el próximo paso? Los terroristas saben que apretando la cuerda, Zapatero saca la lengua. El PNV observa cómo, si ETA aprieta la cuerda, sus planes salen adelante. Al-Qaeda ha tomado nota; si se golpea acertadamente, ninguna parte de Europa se resistirá a su influjo. ¿Italia, Polonia, Reino Unido? ¿Qué caminos habrá abierto el servilismo socialista?

Feliz investidura, Sr. Zapatero. Bien empezamos.

17 de Marzo de 2004

El Man Economy & State on-line

Ayer Jose Carlos comentó que el Mises Institute había sacado el libro de David Gordon, An Introduction to Economic Thinking. Siguiendo su estela, dejo constancia de que también han publicado en PDF el magnum opus de Rothbard "Man, Economy & State" junto con el opúsculo "Power and Market". El adjetivo imprescindible se inventó para este libro.

16 de Marzo de 2004

Mierda sobre mierda

Esto ya me supera. Después del triunfante golpismo de Estado mediático del sábado, el líder de los titiriteros, el oscarizado Almodovar, ha aprovechado la presentación de su nueva película para acusar al PP de querer dar un golpe de Estado: Voy a decir una cosa que por ahora circula como rumor y que si se confirma puede ser terrorífico, y es que el PP estuvo a punto, el sábado a las doce de la noche, de provocar un Golpe de Estado. No quiero ser fino ni delicado. No se trata de tirar piedras, pero hay que ver cómo se ha ido el PP. Abajo de todo podéis encontrar el comunicado al que se refiere Almodóvar.

La diferencia entre el hipotético e irreal golpe de Estado del PP y el visto y sufrido golpe de los estrafalarios polanquistas es que la mala fe del primero pretende tapar la osadía del segundo. La mejor defensa es un buen ataque: yo di el golpe, pero será usted, en adelante, quien quiso darlo.

Del discurso de Almodovar me quedo con otras dos perlas: Esta terrible semana ha culminado con una noticia liberadora, lástima que tuviéramos que pagar un precio tan alto. Se asume que las víctimas fueron el precio a pagar para expulsar al PP. La cuestión que me planteo tras estas palabras es si pagaron gustosamente ese precio.

La otra perla va dedicada a aquellos que clamaban por la unidad de todos los ciudadanos: No me podía creer la manipulación. Que el PP, con Aznar a la cabeza, fuera capaz de asistir a la manifestación del viernes y seguir adelante con la pantomima fue una burla al dolor del pueblo español. Vaya, que la derecha no era bienvenida a una manifestación que la izquierda rápidamente convirtió en una manifestación contra la derecha. Se olvida Almodovar que esa manifestación la convocó el propio gobierno. Pero claro, los asesinos no debían estar ahí, con los demócratas unidos.

Ni Orwell.


DE LA CADENA S.E.R.

Ayer (sábado) a las 00:00 de la noche el gobierno popular se encontraba reunido y para redactar dos comunicados que debia firmar el Rey. En esos comunicados se convocaba el estado de excepcion y se retrasaba el proceso electoral. Habia un plan A, que pretendia retrasar las elecciones hasta otoño, y un plan B que pretendia retrasarlas hasta dentro de dos meses.

El informador, que se encontraba en la Junta electoral central, vivió de cerca todo el proceso: la presentacion de los comunicados a la junta electoral central, segundo paso en este preocupante intento del gobierno tras la presentacion de las denuncias a la JEC contra todo partido de la opociscion y diversos medios de comunciación y la admision de estas por parte de la JEC.

Posteriormente el ministro Acebes se desplazaba junto a otros miembros del gobierno al palacio de la Zarzuela para intentar conseguir la firma del rey, requisito imprescindible para convocar este estado de excepcion. Dede Zarzuela se negaba esa firma, por considerarlo, segun afirman fuentes anonimas de la casa real a nuestro informador, "un golpe de estado de facto". El tono de las notas era, segun el informador, alarmante, y en el se mencionaba la creacion de una situacion nacional que incluia presencia no solo policial sino militar en las calles.

La denegacion de la firma por parte de la casa real, asi como las reiteradas negativas desde policia nacional para disolver con los antidisturbios las concentraciones pacificas por todo el pais, hicieron desistir de su intento al gobierno, que anunciaba a la JEC la anulacion de ese proceso hacia las 2.15 de la mañana, aludiendo ademas de estos motivos, alarmantes nuevas noticias.

A lo largo del dia de hoy (domingo), hemos podido confirmar esta noticia mediante diversas fuentes autorizadas, que además nos hablaban de una reunion celebrada en Madrid entre diversos responsables de servicios informativos de distintos medios en los que, dentro de una gran polemica, se decidia no divulgar esta información en diarios, televisiones y radios al menos hasta una proxima reunión en la tarde de mañana lunes, una vez terminado el proceso electoral.
Zapatero Presidente

Algunos han asegurado que Bin Laden ganó las elecciones del pasado domingo. Yo no diría tanto. Más correcto sería señalar, en cambio, que el terrorista islámico brindó la victoria a Zapatero en bandeja de plata.

Pocas veces tan mala demagogia ha servido de tanto, pero muchas veces, desde luego, estuvo en la voluntad del PSOE conseguirlo: desde las amenazas de muerte de Pablo Iglesias al presidente legítimo Antonio Maura, al acoso totalitario a las sedes del PP del sábado, pasando, cómo no, por el alzamiento del 34.

Fue un golpe mediático urdido por ZP (Zapatero-Polanco) con genial destreza y anticipado por Blanco el día siguiente al atentado: "Queremos que se conozca la autoría de la masacre antes de las elecciones" Sabía perfectamente el PSOE que la responsabilidad de Bin Laden en el 11-S no se supo hasta varias semanas después del atentado y que, en todo caso, resultaba imposible dar una respuesta certera sobre el autor material cuando aún no se habían enterrado los cuerpos.

El PSOE lo sabía, pero ello no fue óbice para que pidiera una respuesta (la respuesta que ellos querían oír, Al Qaeda) antes de las elecciones. ¿Y por qué antes? Durante años hemos llegado en España al consenso de que el terrorismo no debe utilizarse como arma electoral. La petición de Blanco, secretario de organización del PSOE, de que el gobierno señalara con certeza apodíctica el ejecutor del atentado antes de las elecciones -cuando aún hoy las pesquisas policiales siguen abiertas- sólo puede significar una cosa: que el Partido Socialista quería valerse del atentado para las elecciones. En caso contrario, no tendría la más mínima relevancia conocer el atentado antes o después de los comicios. Mas es evidente que la tenía.

Así, el PSOE de la mano de PRISA (o PRISA de la mano del PSOE) comenzaron una de las campañas de acoso más asquerosas, trasunto de las declaraciones de Blanco, que nadie pueda recordar: "Aznar asesino, la verdad antes de votar" Asquerosa por imputar a Aznar la responsabilidad del 11-M. Asquerosa por afirmar que el gobierno ocultaba información para utilizar a los muertos electoralmente. Asquerosa por el acoso al que fue sometido el PP en la jornada electoral. Asquerosa por la rampante hipocresía y fariseísmo de sus promotores.

El embuste socialista ha querido señalar que España ha pasado a ser un objetivo terrorista porque Aznar nos metió en la guerra. Espero que algún día se den cuenta de que en la guerra nos metió Al-Qaeda el 11 de Septiembre de 2001 cuando declaró la muerte a todos los infieles occidentales, entre ellos los residentes de su querida Al-Andalus. Estos atentados nada han tenido que ver con la guerra en Irak (por otra parte, ¿no afirmaba la progresía que no existía relación entre Al-Qaeda e Irak?), Francia también se encuentra bajo alerta máxima, el número dos de la banda terrorista los amenazó por haber prohibido el velo en las escuelas; cualquier excusa es buena para los terroristas. El 11-S fue una declaración de guerra contra el modus vivendi occidental, un atentado contra todos, no sólo contra algunos malditos yankees que, según alguna izquierda, "a buen seguro se lo merecían".

El haber acusado al gobierno de ocultar información y hacer electoralismo de los muertos debería enrojecer doblemente al PSOE. Tanto porque si en algo erró el gobierno fue en transmitir los datos tan pronto como eran obtenidos, sin proceso ni coherencia alguna (¿qué sentido tenía informar a la opinión pública de que se había encontrado una cinta en árabe cuando sólo constituía un indicio para la investigación y no un resultado concreto?), cuanto porque la izquierda acusó al gobierno de hacer, precisamente, lo que ellos hacían con la demagógica y falaz interpelación. No es necesario regresar a la petición de Blanco, la extorsión a la que fueron sometidos los militantes del PP durante la jornada de reflexión es más propia de capos mafiosos que de respetuosos demócratas, debía tomarse el poder a cualquier precio.

Ese precio consistió en difamar al partido en el gobierno atribuyéndole la sangre de los muertos. ¿Qué queda hoy de todas las congregaciones? Asaltado el Palacio de Invierno, la izquierda ha enterrado toda ansiedad por la verdad. Volviendo a Blanco, sólo querían la verdad, su verdad preconcebida, antes de las elecciones, querían un ariete con el que golpear la baraka de Aznar. Poco importo la vil naturaleza de tal ariete.

Apostaron fuerte y triunfaron. Al margen de consideraciones morales, la campaña mediática de acoso y derribo del PP fue todo un éxito. Las elecciones se decidieron en dos días; los demócratas estarán satisfechos.

Ignoro qué hipoteca deberá pagar Zapatero por los favores recibidos. Ciertas campañas de desinformación son impagables. Por ahora ha anunciado que retirará las tropas de Irak. Y es que ya se sabe, "de bien nacidos, es ser agradecidos".

15 de Marzo de 2004

¿Dónde quedará nuestra libertad?

Las peores vaticinios se han cumplido. Peores incluso que los peores que hubiera cabido imaginar. El PSOE tiene, desde luego, cuatro años para dilapidar lo realizado en ocho años. Carod tenía razón: ¡No pasarán!, y no han pasado.

A la luz de los resultados, obviamente cabe decir que el terrorismo ha condicionado por completo el resultado electoral. Ni yo ni nadie podemos cifrar numéricamente esa determinación, pero casi todos coincidirán en que nadie esperaba tal vuelco de votos.

Carod cometió, aparentemente, un error: hablar con ETA y ridiculizar al PSOE ante toda España. Nadie, desde luego, dudó de que ello le permitiera cosechar unos excelentes resultados en Cataluña, pero creíase que la debacle en el resto del Estado compensaría cualquier ganancia en Cataluña.

Casualmente, Al Qaeda atentó cuatro días antes de unas elecciones generales en España. ¿Tenía Ben Laden una motivación política? Harto improbable. Quizá el gobierno en funciones debería, durante estos días, intentar averiguar si hubo algún tipo de colaboración criminal antes de que el caso quede definitivamente archivado.

Han sido estos dos golpes, el político, Carod-ETA, y el asesino (parece ser que Al-Qaeda, pero ¿sólo Al Qaeda?) quienes han enrarecido el ambiente político hasta el punto de confundirlo por completo. Ignoro hasta que punto Zapatero se hará acreedor de tales peajes. Ignoro hasta qué punto la independencia de facto de Cataluña queda garantizada e ignoro hasta que punto la humillante pleitesía ante el fanatismo islámico se consumará. Espero, con sinceridad lo digo, que tenga entereza suficiente como para sobreponerse a ambos envites. Con el tiempo se verá.

Cierto es que el PP ha obtenido lo que se merecía. Su política informativa ha sido tan penosa durante estas dos legislaturas que no fue capaz de detener el golpismo del sábado. Nadie defendió al gobierno, porque nadie había para defenderlo. Ahora en la oposición, esperemos que la regeneración liberal del PP, al estilo de 1993, sea una realidad tangible. Si el discurso del PP se escora a la izquierda, por un mal entendimiento del mensaje de los electores, quien tendrá que pasar ahora una larga travesía por el desierto será la democracia cristiana española; los liberales se bajarán pronto del carro.

Se cierran ochos años de la historia de España. Se abre el horizonte de su desaparición. Pero aún así, el trabajo del liberalismo durante estos años no será en absoluto baladí. En España, o en el país en el que estemos, la defensa de nuestra libertad será, como siempre pero especialmente, una prioridad. La izquierda se reencuentra con su querido Estado, éste seguirá su rumbo natural. Se equivocaron, pues, quienes pensaban que iba a durar lo que esperaba, más que duró lo que habían visto. La etapa del PP puede haber constituido una excepcionalidad en la inexorable tendencia hacia la omnipotencia estatal; de lo que no nos caben dudas es que, en esa camino hacia la servidumbre, la constante liberal será nuestra firme oposición.

14 de Marzo de 2004

Fin de trayecto para la derecha

Nos encontramos ante un delicado momento. Son éstas unas enrarecidas elecciones en las que, más allá de elegir gobierno, estamos juzgando a toda la derecha española. No vamos a votar a Zapatero o a Rajoy, votaremos para condenar o absolver al PP de los atentados del pasado jueves. Así es como la izquierda ha planteado estos comicios, así es como todos los españoles lo han aceptado.

No debemos olvidar que para la izquierda la legitimidad suprema se halla siempre en la mayoría. Si la mayoría condena a la derecha, la derecha deberá ser linchada. No hay otra.

Y no debemos dudar de que la setencia encontrará cumplida ejecución y risueños ejecutantes: una izquierda que, elección tras elección, creía ser cada vez más irrelevante. Una izquierda resentida y revanchista que clama por venganza. Una izquierda que interiorizó parte de su pecado cuando se atribuyó la autoría del atentado a ETA y que, tras asomar la negra mano islámica, se indignó todavía más por haber pensado que ella podía ser la responsable. Una izquierda crecida porque ha obtenido lo que deseaba: muertos en España a menos de sus defendidos terroristas islámicos.

Ayer lo vimos. Miles de personas repetían el acoso ante las sedes del PP; en Valencia llegó a pedirse su ilegalización por partido terrorista. Hoy toda esa mugre humana puede convertirse en la savia del nuevo Estado. Abandonarán las piedras y los gritos, por el férreo brazo de la administración y el contundente Boletín Oficial del Estado.

Pero la parte trágica de este despropósito es que, sin dudarlo, la derecha ha entrado al trapo y, en consecuencia, aceptará como válido el veredicto del falso juicio popular. Si el PP pierde las elecciones, la derecha asumirá su culpabilidad, se autodeslegitimará y enterrará su mejor herencia, la ya maldita obra de Aznar. La cuestión es paladinamente clara: o se para el envite o el Frente Popular tomará unos resortes de poder prestos para ser utilizados contra una derecha resignada a que los utilicen.

En ocasiones los pueblos se suicidan. No se conoce qué les impulsa exactamente a tomar tales decisiones, pero las tomas. En estas elecciones la derecha parece dispuesta a suicidarse y la izquierda, obviamente, está dispuesta a suicidarla. No son unas elecciones normales. La excepcionalidad de las mismas sólo puede conjugarse con la excepcionalidad de la situación. La derecha pusilánime puede estar firmando su sentencia condenatoria. Desde luego, así lo entenderá la izquierda.

11 de Marzo de 2004

Campaña contra el colaboracionismo mediático internacional

Para la prensa internacional, la ETA no es un grupo terrorista marxista-leninista sino un "grupo separatista vasco". La magnitud del atentado del 11-M no ha cambiado su estilo de estrechas miras.
Esto es particularmente sangrante en el caso de la prensa americana. Tras el apoyo español a la guerra americana en Irak, la cobertura de la prensa americana es todavía propia de una banda de ignorantes que siguen mofándose de esta execrable tragedia española.

Por este motivo, para intentar acabar con esta indecencia, he enviado el siguiente correo electrónico a Fox News y a la CNN. ¡Llenemos sus buzones con nuestro clamor anticolaboracionista!


Quiero expresar mi más extremada queja por su horrible cobertura de la masacre en Madrid. Han llamado a ETA "grupo separatista vasco". Tal denominación es atroz e infame. ETA es un grupo terrorista, reconocido como tal en todas las instituciones internacionales y en todos los países desarrollados, entre ellos los EEUU.

Deberíamos llamar a Al-Quaeda "la Resistencia? Ha estado España junto con los EEUU y Reino Unido en su lucha contra el terrorismo internacional para recibir semejante insulto?

Estoy muy indignado por su falaz tratamiento. Es simplemente miserable.

Juan Ramón Rallo
Desde España


Medios de comuniación donde enviar el mail

CNN
Foxnews: comments@foxnews.com
BBC
Wall Street Journal: newseditors@wsj.com
New York Times: foreign@nytimes.com
Reuters
Associated Press: info@ap.org
Washington Post: letters@washpost.com


To the international mass media, ETA is not a Marxist-Leninist terrorist group but a "Basque separatist group". The magnitude of the 3-11 attack has not changed their narrow sighted style.
This is particularly poignant in the case of the US media. After Spain's support of the American war in Iraq, the coverage by American media is still worthy of a band of ignorants who keep scorning this Spanish bleeding tragedy.

Thus, to try to stop such indecency, I have sent the following brief email to Fox News and CNN. Let's fill their inboxes with our anti-collaborationist clamour!

I want to express you my most strongest complaint for your horrible coverage of the massacre in Madrid. You name ETA "Basque separatists group". That's awfull and infamous. ETA
is a terrorist group, as it is recognized as such by all international institutions and developed nations, among them,the USA.

Do you think we should call Al-Qaeda "the resistance"? Has Spain been with the USA and UK in its struggle against international terrorism to deserve that kind of insult?

I am very disappointed by this dishonest style. It is just miserable.

Juan Ramón Rallo
From Spain



Mass media where to send the mail

CNN
Foxnews: comments@foxnews.com
BBC
Wall Street Journal: newseditors@wsj.com
New York Times: foreign@nytimes.com
Reuters
Associated Press: info@ap.org
Washington Post: letters@washpost.com
El mercado es malo

En el Mises Institute han publicado un artículo de Art Carden en el que se intenta resumir los argumentos más habituales y recurrentes en contra del libre mercado. Constituye una costumbre entre muchos intelectuales culpar de los males sociales al libre mercado. Sin embargo, pocas instituciones son tan universalmente denigradas y, quizá, pocas son tan universalmente malentendidas. El autor resume en cuatro puyas la principal verborrea antiliberal.

Suele decirse que el mercado es antisocial: La gente nunca emprende una guerra de subyugación para extender el intercambio voluntario de bienes y servicios. De hecho, la mayoría de las guerras ocurren por motivos fundamentalmente anticapitalistas: básicamente, disputas comerciales.

También se señala, desde luego, que el mercado pisotea los derechos humanos: La esclavitud es anti-mercado por definición: los mercados libres funcionan por el principio de voluntariedad. El racismo y sexismo son difíciles de sostener en un mercado competitivo: no importa cuanto odie un determinado empresario a los negros, las mujeres, los judíos o los homosexuales... los consumidores rara vez están dispuestos a pagar el sobreprecio que sería necesario para permitir al empresario continuar con la discriminación.

Desde los años 80, el ecologismo ha devenido otro de los arietes típicos del fundamentalismo anticapitalista: La degradación medioambiental ocurre cuando los derechos de propiedad están poco definidos o impuestos. Si alguien ha fallado a este respecto, éste es el Estado.

Por último, también se ha calificado al mercado como un "arma de los ricos contra los pobres", pero como señala el autor: Durante la mayor parte de la historia del mundo, la diferencia entre ricos y pobres era la diferencia entre quienes podían comer y quienes morían de hambre. En las actuales economías de mercado, la diferencia entre los super-ricos y los pobres es la diferencia entre quienes conducen un Dodge Viper y entre quienes conducen un Chevy Cavalier del 87. Y es que: La relación de poder, en la que se basa el marxismo, es precisamente lo opuesto a lo que frecuentamente se supone: los consumidores, y no los productores, son los reyes del mambo.

La conclusión del artículo, pese a echar mano del análisis empírico, no deja de tener su siniestra contundencia: Miles de personas han muerto tratando de entrar en la libre Alemania del Oeste y en Corea del Sur, mas ha habido escaso tráfico en la dirección opuesta. Al mismo tiempo, miles de cubanos han arriesgado su integridad para venir a America. Muy pocos -si es que ha habido alguno- han desafiado el océano en balsas caseras para buscar una vida mejor en Cuba.

6 de Marzo de 2004

Se vende la casa de Bastiat

La casa del genial economista francés, Frédéric Bastiat, está a la venta por 426900 €, unos 70 millones de pesetas. Interesados aquí.
PP: Partido de las Plantas

Entre las propuestas medioambientales del PP ha habido una que me ha impresionado sobre el resto. Aparte de las conocidas monsergas sobre el cumplimiento íntegro del Protocolo de Kioto(lástima que en este punto la amistad Bush-Aznar no haya dado sus frutos), el PP propone plantar 800 millones de árboles.

Sí, han leído bien. Cada español tendremos que pagar el precio de unos 20 árboles. Uno se pregunta inevitablemente qué necesidad tenemos de ello; pero, sobre todo, me pregunto por qué parte de esos 20 árboles, pagados con mis impuestos, no pueden ubicarse en el patio de mi casa. ¿Realmente la planificación estatalista es tan precisa como para conocer tanto que los españoles necesitamos, exactamente, 800 millones de árboles cuanto la localización exacta de cada uno de ellos que más nos satisface? Todo un logro de la eficiencia del sector público.

PD: El título del post no es mío, no tengo tanta imaginación. Me lo ha propuesto nuestro querido Antonio Mascaró.

5 de Marzo de 2004

Anguita, el matador

Julio Anguita sigue en plena forma totalitaria. Rescato algunas perlas, que también destaca Libertad Digital, de una reciente entrevista:

Yo he visitado Cuba en 5 ocasiones y he visto el país en distintos momentos de su historia reciente. Las primeras 2 veces, allá por los años 80, vi una revolución muy pujante, donde hasta los propios cubanos que estaban en contra me reconocían que la formación política que tenían para combatir el régimen se la había proporcionado el propio Castro.

Este señor no ha leído 1984; una cosa es la auténtica oposición(encarcelada en su mayoría) y otra la oposición institucionalizada. Todo régimen necesita fingir la existencia de disidencia, una vía de escape frente a la represión interna y a la crítica exterior.

Para mí el apoyo a la Revolución Cubana hoy es compromiso contra la globalización. Mientras haya un pirata en frente como EE.UU, violando el derecho internacional y apretando a una pequeña nación llamada Cuba, el comandante Fidel y yo, en la misma trinchera, disparaos contra él.

Los pacifistas recurren, desde luego, a metáforas que promueven la concordia y la armonía universal.

En aquel viaje Fidel vino acompañado por el entonces director de El País, Juan Luis Cebrián, quien estaba totalmente obnubilado. Sí, sí, parecía la novia arrebatada de amor al lado del comandante. Vivir para ver.

¿A usted le sorprende que Cebrián se enamorara de Castro, sr. Anguita? A mí, no.

Yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte, venga de Castro o de quien sea. Pero independientemente de eso, es que creo que se cometió un error con esos tres fusilados. Si lo que se pretendía era dar un escarmiento, en ese caso pienso que hubiera bastado con condenarlos a trabajos forzados o algo por el estilo. De todos modos, esa es mi visión desde aquí, habrá que ver lo que está sucediendo allí.

¿Y qué ocurre con la pena de muerte en EEUU? ¿No deberíamos ver también lo que está sucediendo allí?

Por supuesto, como hice público en su día, estar en contra de la pena de muerte para mí no equivale a estar en contra de la Revolución. Volviendo a la metáfora que usé antes, éste sería el debate en la trinchera que yo mantendría con Castro mientras los dos le disparamos a los hijos de puta de en frente.

Ésta es la auténtica cara del comunismo. Disparar a dos "hijos de puta" no equivale, según Anguita, a una pena de muerte, los "hijos de puta" no merecen vivir. Una vez liquidada toda la escoria, el pistolero Anguita pediría al jerifalte Castro que sólo "condenara a trabajos forzosos" a los que criticaran levemente su dictadura. Anguita es un humanista en toda regla, el respeto vida, de quienes lo merecen, está por encima de cualquier otra consideración. Lástima que la etiqueta "hijo de puta" le conceda licencia para matar. Lástima que sea él quien imponga esas etiquetas.

1 de Marzo de 2004

Vivir de papá Estado

La prestación por desempleo comenzó en el s.XIX como una garantía transitoria a la inactividad laboral. A cambio de una cuota anual, los sindicatos llegaron a cubrir a más de 750 mil obreros ingleses de finales de siglo. Aunque, desde luego, la opción más popular para subsistir durante el tiempo ocioso ha sido, desde siempre, el ahorro. De esta manera, el individuo podía protegerse frente a los riesgos del mañana.

En una sociedad sin leyes de salario mínimo, encontrar un empleo se convierte en una tarea selectiva por parte del trabajador; puede obviamente permanecer en paro, pero ello sólo será porque los salarios ofrecidos no le llegarán a compensar su subjetiva valoración del tiempo libre.

El Estado de Bien-mal-estar decidió eliminar la incertidumbre de la vida de las personas; aunque el individuo no trabajara seguiría percibiendo una renta mensual. El absurdo era manifiesto. No se trabaja por placer, sino para sobrevivir y perseguir otros fines, fines para cuya realización necesitaremos unos medios que, en muchos cambios, deberemos intercambiar indirectamente(con el dinero) por los bienes y prestaciones anteriormente hemos producidos.

Siendo esto una realidad innegable, el pago de una rente, a pesar de la inactividad, debía suponer necesariamente una paralización en la búsqueda de trabajo y, en todo caso, como apuntaba Hazlitt, el estímulo para el trabajador será igual a la diferencia entre el sueldo percibido y la transferencia estatal (pudiendo, incluso, ser en algunos supuestos negativa: si el trabajador acepta el empleo, obtendrá una menor cantidad de dinero que aquella proporcionada por el Estado)

Pero quizá, el mayor quebranto sea moral. La renta, que no le corresponde al trabajador, pasa de ser un acto de caridad(aún caridad coactiva) a un derecho exigible por el trabajador. Mientras que la caridad exige una contraprestación, la obligación de buscar empleo, el derecho no. Como dice David Kelley: La caridad privada puede conceder ayuda, no como un derecho, sino como una inversión en el receptor que conlleva la obligación por su parte de independizarse(...) La caridad privada puede discriminar, de un modo imposible de hacer para el gobierno, entre quienes merecen caridad y quienes no la merecen, entre las víctimas inocentes de la fatalidad y los indolentes, criminales y drogadictos.

Las políticas liberales deben ir, sin duda, encaminadas a eliminar tanto la aberración de una renta vital, como la causa originaria del desempleo, las leyes del salario mínimo. El PP está considerado por mucho progre el partido del hiperliberalismo; si ello fuera así, Mariano Rajoy debería proponer reformas, sino idénticas, en tal dirección.

¿Cuáles han sido, en cambio, sus promesas? Permitir que los parados de larga duración sigan cobrando parte de la prestación después de encontrar un puesto de trabajo. A esto hemos llegado; a desnaturalizar de una manera tan escandalosa la prestación por desempleo, que ni siquiera responde a tal nombre. La razón por la que Rajoy llega aquí es bien clara: desconfía que pueda llegar a la Moncloa con propuestas liberales. Su única ambición es llegar al pleno empleo y para ello tiene que incentivar que los parados de larga duración busquen empleo.

Hazlitt tenía razón. Sólo si se suma al salario del puesto de trabajo, la renta privilegiada concecida por el Estado, muchos obreros estarán dispuestos a aceptar aquél. Kelley tenía razón. El derecho a cobrar sin trabajar ha oscurecido el deber por parte del trabajador de buscar empleo. Estas son las consecuencias del intervencionismo. Ahora siguiendo a Mises, podemos concluir que toda intervención del Estado generará un nuevo fallo que requerirá, a su vez, nuevas intervenciones. El proceso no tiene límite: o socialismo o libre mercado. Lástima que no vea yo a nuestra clase política muy interesada en conducirnos hasta una economía capitalista.

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