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Todo un hombre de Estado: Noviembre 2006

23 de Noviembre de 2006

Hacia una sociedad de propietarios
Este martes escribí en Libertad Digital sobre el estudio del Instituto Juan de Mariana dedicado a la sociedad de propietarios.

El incremento real de nuestro bienestar que se produciría en el caso de abandonar los esquemas estatistas e invertir en bolsa es simplemente espectacular. El estudio, por ejemplo, concluye que una persona que empezara a invertir a los 25 años 700.000 pesetas y luego incrementara la cuantía en un 4% cada año (728.000 pesetas el segundo año, 757.000 el tercero…) podría jubilarse a los 50 años con unas rentas mensuales de casi 400.000 pesetas y un patrimonio de 64 millones. Por supuesto, cuanto mayor sea la aportación anual antes podrá decidir jubilarse el inversor (incluso a los 40 años); si no, percibirá rentas aún mayores.
 
La sociedad de propietarios tiene otros dos efectos que la hacen muy superior al Estado de Bienestar. El primero es que, a diferencia de éste, no destruye la riqueza, sino que la estimula. La acumulación de capital se incrementa enormemente gracias a los nuevos ahorros de las personas; igualmente, crecen la productividad y los salarios. La segunda es que nos vuelve independientes del Estado y de su aparato redistributivo. Nuestra pensión futura o nuestra seguridad presente no dependen de un aparato coactivo y centralizado, sino de nuestro propio patrimonio.

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21 de Noviembre de 2006

Argentina: la crisis del intervencionismo monetario

Hoy publico en el Instituto Juan de Mariana un resumen de las principales causas que condujeron hace ya cinco años a la crisis económica en Argentina.

Los problemas vinieron durante la década del 1991-2001. Mientras la economía creció un 40%, el gasto público se multiplicó por dos. Buena parte de ese incremento fue financiado a través de la emisión de deuda pública denominada en dólares y adquirida por extranjeros.

Lo más gracioso de toda la historia, sin embargo, es que los socialistas siguen atribuyendo la crisis argentina al mal funcionamiento del sistema capitalista. Será que el déficit desbocado, la monetización de la deuda o el monopolio del dinero son recetas típicamente liberales hacia la prosperidad.
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16 de Noviembre de 2006

Friedman RIP (+)
Me cuentan que la CNBC ha anunciado la muerte de Milton Friedman. Aun no he encontrado información sobre el tema en Internet. Si es asi, descanse en paz.

Actualización: More me pasa las primeras confirmaciones. El Wall Street Journal ya lleva la noticia en portada.
Una sociedad de propietarios (+)

Como ya anunció ayer Raquel Merino, hoy sale publicado el segundo estudio del Instituto Juan de Mariana titulado "Una sociedad de propietarios: El camino de los ciudadanos hacia la independencia financiera".

En este largo análisis pretendemos demostrar cómo los instrumentos financieros proporcionados por el capitalismo permiten generar riqueza para todos los individuos y al mismo tiempo asegurar la percepción de importantes rentas pasivas para los inversores y ahorradores.

El estudio plantea la sociedad de propietarios como una serie alternativa al fracasado Estado de Bienestar así como a sus últimas reelaboraciones como la renta básica. Frente a las rentas patrimoniales, los exiguos ingresos garantizados por el Estado socavan la acumulación de capital, el espíritu financiero, el bienestar de los consumidores y la independencia del individuo frente al poder político. Podéis leer la nota de prensa enviada a los medios aquí.

Personalmente he colaborado en el estudio escribiendo la crítica a la renta básica estatal que podéis leer en el epílogo del estudio.

El viernes presentamos este trabajo en la sede del Instituto a través de tres conferencias a cargo de Raquel Merino, José Ignacio del Castillo y un servidor. La entrada es libre hasta completar aforo.

Dada la importancia del estudio para plantar la batalla contra el Estado de Bienestar, se agradece, claro está, su máxima difusión posible.

Actualización:
Esta tarde a las 16.30 me hacen una breve entrevista en Radio Intereconomía sobre el tema. Podéis escucharla desde su página web en la sección "Radio en Directo".

11 de Noviembre de 2006

La liberalización del taxi, por Albert Esplugas

Reproduzco una carta al director escrita por Albert Esplugas y que ha aparecido hoy en el diario "La Vanguardia":

En relación con la propuesta del gremio de los taxistas de elevar drásticamente sus precios en su servicio nocturno para desincentivar el absentismo y paliar la escasez, el editorial de La Vanguardia del 8 / 11 / 2006 insta a la Administración a arbitrar medidas para que se cumplan los horarios de noche.

Pero este llamamiento no profundiza en la causa del problema: el Estado restringe artificialmente la oferta de taxis repartiendo un número limitado de licencias. Puedes abrir una tienda libremente, pero no hay libertad de entrada en el sector de los taxis. Se distribuyen 10.000 licencias, una vez cubierto el cupo cualquiera que desee ofrecer sus servicios simplemente no puede hacerlo por capricho del gobierno. Por supuesto esto beneficia al gremio de taxistas, pues al restringirse la oferta pueden cobrar precios más altos sin temer por la entrada de competidores en el mercado. Y encima algunos se quejan si no hay propina...

Si se liberalizara el sector, la oferta de taxis aumentaría y los precios caerían, lo cual beneficiaría a los ciudadanos que utilizamos este servicio. Pero obviamente perjudicaría al colectivo de taxistas antes privilegiados, y los políticos que tanto se llenan la boca hablando del interés general se pliegan a intereses gremiales en perjuicio del resto de ciudadanos.

Merecían perder, por Jacob G. Hornberger

Después de perder la Casa de los Representantes y también el Senado, los republicanos no tienen nadie a quien acusar salvo a ellos mismos. Merecían perder.

Durante años, los republicanos han utilizado una retórica liberal en sus campañas electorales. “Favorecemos la libertad, la libre empresa, el gobierno limitado y la responsabilidad”, decían los candidatos republicanos. “Nos oponemos al gobierno grande”, les encantaba asegurar.

Recordemos lo que solían decir los republicanos a las masas durante los 80, cuando controlaban la Casa Blanca pero no el Congreso: “La única razón por la que no estamos recortando el gasto público es porque el control demócrata del Congreso nos lo impide hacer. Si tan sólo lográramos controlar el ejecutivo y el legislativo, rebajaríamos drásticamente el gasto público y suprimiríamos organismos y agencias”.

La gente los creyó, pero era todo una mentira desde el principio. La retórica liberal se utilizó por una –y sólo una- razón: para engañar a la gente de que pusieran a los republicanos en el poder y así controlar el gobierno federal junto con los enormes recursos de la Hacienda Pública y así consolidar su poder sobre las vidas y las propiedades de los ciudadanos estadounidenses.

Lo cierto es que, con independencia de cuan desagradable les resulte a los republicanos, el presidente George W. Bush no es más que una variación de Bill Clinton –y bastante peor en eso. Al compartir con Clinton su convicción socialista de que el gobierno federal es un agente de la moralidad a través de su “compasiva” confiscación y redistribución de riqueza, Bush ha gastado mucho más que Clinto en gastó público destinado al Estado de Bienestar. Nadie puede razonadamente negar que Bush y sus congresistas republicanos han sido más favorables al gobierno grande que Clinton y sus cohortes demócratas.

Después de todo, no sólo los congresistas republicanos no se han opuesto a ninguna de las acciones de Bush favorables al gobierno grande. Además, los congresistas republicanos han servido a Bush tan leal y obedientemente como sus homólogos en el congreso iraquí sirvieron a Saddam Hussein.

¿Cuántos departamos han sido suprimidos cuando los republicanos controlaron la presidencia y ambas cámaras del Congreso? ¿Cuántos organismos? ¿Cuántos proyectos de leyes que incrementaban el gasto público han sido vetadas? ¿Cuántos proyectos clientelistas fueron abandonados? ¿En cuánto se ha reducido el gasto federal?

Esta gente –y su control de la Casa Blanca y del Congreso- no han supuesto más que una suma de desastres para este país.

Los republicanos merecían perder no sólo por todo el daño causado a este país por su amor al gobierno grande, pero también por la muerte y destrucción que han traído a Irak, un país que nunca había atacado o amenazado con atacar a los EEUU. Comparando los cientos de miles de asesinados por la invasión y ocupación de Bush, la gente asesinada por Bill Clinton y Janet Reno en la masacre de Waco palidece relativamente insignificante.

Cuando el presidente Bush anunció su intención de invadir Irak, los congresista republicanos se pusieron firmes, chasquearon los talones, saludaron y dijeron: “Señor Presidente, estamos todos a tu servicio. Dispón y obedeceremos”.

Ninguno dijo ni pío sobre que la prescripción constitucional de que la declaración de guerra corresponde al Congreso. Ninguno dijo ni pío sobre el hecho de que una guerra de agresión es un crimen de guerra bajo los principios del Tribunal de Crímenes de Guerra de Nuremberg. Ninguno dijo ni pío sobre los miles de iraquíes asesinados mientras se intentaba “capturar a Saddam”. Ninguno dijo no pío acerca de destruir una nación entera. Todo lo que importaba servir leal y obedientemente a su Comandante en Jefe porque era la cabeza de su partido político.

Cuando se revelaron la tortura y los abusos sexuales, ¿dónde estaban los grandes predicadores republicanos de la moralidad –esos a los que les gusta mirar por encima del hombre a los demás cuando no hacen nada por quitarse la viga de sus ojos? Tan sólo desdeñaron los despreciables actos cometidos por la CIA y el ejército de los EEUU –actos de mala conducta más propios de las cámaras de tortura medievales o a las afueras sórdidas de una base militar estadounidense. “Fue tan sólo una travesura fraternal”, afirmaron los grandes parangones de moralidad republicanos. Aun peor, permitieron que los encubrimientos y tergiversaciones del Pentágono triunfaran, no sólo con su indiferencia sino con sus garantías de inmunidad al estilo Pinochet para los enjuiciamientos penales contra el presidente y sus subordinados en la CIA y en el ejército.

Los miembros republicanos del Congreso, algunos de los cuales llevan ediciones tamaño bolsillo de la Constitución, han permanecido callados mientras, año tras año, el presidente Bush constituía un conjunto internacional de campos secretos y centros de tortura, algunos incluso situados en antiguos campos de tortura soviéticos, en un intento desesperado por evitar las limitaciones que impone la Constitución.

Aun peor, sin casi ninguna discusión o debate y sin ningún tipo de participación del público, estos republicanos “defensores de la constitución” rápidamente aprobaron la petición presidencial para permitir al ejército secuestrar el sistema de justicia penal estadounidense, suspender el habeas corpus, establecer tribunales militares ilegales, o el absurdo pero peligroso calificativo de los ciudadanos estadounidenses como “combatientes ilegales de guerra” en la “guerra contra el terrorismo”, denegándoles la tutela judicial efectiva, el derecho a abogado, el juicio con jurado y otros derechos y garantías que cristalizaron siglos atrás en la jurisprudencia inglesa.

Ni siquiera se preocuparon en leer la denominada Patriot Act, pero los congresistas republicanos rápidamente ratificaron el abuso de las órdenes de búsqueda del presidente, que habrían hecho sentir orgulloso al rey Jorge III. Aun peor, llegaron a defender las escuchas telefónicas ilegales sin orden previa.

Por este control directo del Congreso por parte del Partido Republicano, el gobierno federal se ha vuelto más grande, más opresivo, más peligroso y más amenazador con el paso de cada semana. Los republicanos lo han logrado aterrorizando a los adultos americanos con un miedo constante sobre un conjunto de hombres del saco siempre en movimiento, tales como los capos de las drogas, la inmigración ilegal, los terroristas, Osama bin Laden, Saddam Hussein y los comunistas. “Confía en nosotros y apoya nuestra expansión temporal del poder”, sugerían los congresistas republicanos, repitiendo las palabras de su Comandante en Jefe “y os protegeremos de los chicos malos”.

Esta gente –los republicanos- deberían avergonzarse de sí mismos porque han deshonrado y dañado a nuestro país. Por desgracia, sin embargo, no aparentan ningún sentimiento de vergüenza porque adoran predicar el concepto de responsabilidad individual para otro, pero nunca se lo aplican a sí mismos.

Todo esto no significa que los demócratas sean en absoluto mejores. Su cobardía política y su miedo a ser llamados “cobardes defensores de los terroristas que odian a los EEUU” les han impedido oponerse a la consolidación del poder federal por parte de los republicanos. Pero mientras Republicanos y Demócratas comparten la misma filosofía favorable al crecimiento del gasto público y del gobierno, hay una gran diferencia entre ellos: los demócratas hablan claramente sobre el crecimiento del gasto y del gobierno, mientras que los republicanos continúan envolviéndose a sí mismos con la retórica liberal del gobierno limitado. Es ese tipo de hipocresía la que convierte a los republicanos en merecedores de esta derrota.

8 de Noviembre de 2006

Gabriel Calzada vuelve a Canal Sur

El próximo jueves 9 a las 23.45 Gabriel Calzada vuelva a Canal Sur a discutir sobre ecologismo con casi las mismas hienas maleducadas de la otra vez. Si le dejan hablar, volverá a salir victorioso.

Podréis verlo por Internet desde aquí.

ACTUALIZACIÓN
: Finalmente Canal Sur, supongo que tras el resultado de las elecciones en EEUU, ha decidido cambiar el tema del debate a "la guerra de Irak". Pero bueno, Gabriel sigue como invitado, por lo que supongo que sorprederá a más de uno con este tema.

Por cierto, el próximo lunes a las 16.25 también aparece en Radio Intereconomía.
La quiebra que viene

Este martes escribo en LD sobre la futura quiebra de la seguridad social y su necesaria sustitución por un sistema de capitalización.

No deberíamos caer en el error de creer que esta estafa sin proporciones –lo que Almunia llama "nuestro modelo social"– fue una suerte de luna de miel demasiado cara. No deberíamos mirar hacia atrás con añoranza, lamentar la deformación de nuestra pirámide poblacional y decir amargamente: "Fue bonito mientras duro".

En los próximos días el Instituto Juan de Mariana publicará un estudio sobre la Sociedad de Propietarios donde se explica cómo la capitalización de nuestros ahorros podría proporcionarnos, siendo conservadores en la estimación, unas rentas mensuales de más de 3000 euros a partir de los 50 años.
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6 de Noviembre de 2006

Agua a la venta

Hace ya más de un año reseñé el libro de Fredrik Segerfeldt Water for Sale. Pues bien, acabo de descubrir que el Cato lo ha colgado on-line ¡y en castellano! Toda una noticia.

1 de Noviembre de 2006

Unos cuantos libros gratis

El Mises Institute lleva varias semanas subiendo libros en pdf muy difíciles de encontrar en todos ellos de una enorme categoría.

Aparte del As We Go Marching y Country Squire in the White House, de John T. Flynn (dos críticas a FDR, el blanco preferido de Flynn, y al fascismo que implantó en USA), del Essential of Economic Theory de J.B. Clark (el economista americano favorito de Mises, aun cuando en lo referente a las construcciones imaginarias sea una mala influencia), y del Memoirs of a Superfluous Man de Albert Jay Nock (el autor de Our Enemy, the State) ha publicado tres libros de Hazliit. El primero es el archiconocido Economics in One Lesson, el segundo Man vs the Welfare State, donde trata de mostrar el perjuicio que causa el Estado de bienestar a la economía y, finalmente, el grandioso The Failure of New Economics, la refutación más completa y sistemática de la Teoría General de Keynes.

Disfrutadlos.

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