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Todo un hombre de Estado: Marzo 2006

28 de Marzo de 2006

Recetas socialistas para seguir siendo pobre

Hace unos meses René me sugirió escribir sobre un informe de la NEF en el que se sugería que el camino para abandonar la pobreza no era el crecimiento económico sino la desigualdad. Esta semana he escrito en Libertad Digital sobre el tema.

Es triste que a estas alturas sigamos teniendo que recordar algo tan elemental. Sólo hay un camino para reducir la pobreza: el crecimiento económico. Pero por crecimiento económico no debemos entender el crecimiento económico de los ricos, sino el de los pobres. Que los ricos se vuelvan más ricos podrá facilitar, en su caso, el progreso de los pobres, pero si, por cualquier causa, a éstos se les impide generar riqueza, no saldrán del pozo de la necesidad por mucho que sus vecinos naden en la abundancia.

La NEF, simplemente, sigue con sus letanías de que no hay suficientes recursos medioambientales en el mundo para mantener la senda de crecimiento actual. Ahora bien, los socialistas olvidan que cuanto más escasos sean los recursos en relación con las necesidades a cubrir, mayor será el incentivo para protegerlo, economizarlo y restaurarlo.

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25 de Marzo de 2006

¿Por qué hay que privatizar el agua en España?

Bueno, termino una semana con demasiados artículos publicados (más de los que mi teclado está dispuesto a tolerar) con uno en el Juan de Mariana sobre la necesaria privatización del agua en España.

Los beneficios de la privatización pueden no resultar tan evidentes para el caso español. Si ya tenemos las instalaciones y el precio del agua no es descabellado, ¿qué mejoras obtendríamos con la privatización? ¿Realmente merece la pena?

La privatización del agua permitiría una correcta imputación de los precios y de la rentabilidad esperada a los distintos bienes de capital que coadyuvan al suministro de agua. Hoy en día las inversiones en pantanos, salinizadoras, tuberías y trasvases diversos se hacen sin ton ni son. El Estado ignora si estas obras son rentables (y cuál de sus estructuras tecnológicas y trazados es más rentable), precisamente porque no existe un precio del agua que permita calcular su valor presente


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23 de Marzo de 2006

Vendetta contra el Estado

En el suplemento de libros de Libertad Digital reseño el cómic de V de Vendetta del que en breve estrenarán una versión cinematrográfica.

V es un símbolo para los ingleses encarcelados en la mentira: el símbolo de la victoria, el símbolo de la venganza, pero también el símbolo de la infamia estatal; el grado supremo de la inquina y la represión política, de la experimentación con el ser humano a modo de cobaya. V es la tragedia viviente de la erradicación de la libertad, de la concepción del ser humano como una propiedad del Estado que puede modificarse y manipularse a conveniencia de los políticos; pero por eso mismo V es el ariete de los dictadores, de los políticos y de los liberticidas: "Desde los albores de la humanidad, un puñado de opresores ha aceptado la responsabilidad de dirigir nuestras vidas. Esa responsabilidad nos pertenecía".

El objetivo de V no es causar el terror, no es un terrorista, aun cuando acabe con la vida de los tiranos y coloque bombas en los símbolos del poder fascista. Sus explosiones son el ruido ensordecedor que necesitan oír unas mayorías silenciosas y adormecidas, porque "cuanto más absoluto es el silencio, más impactante es el trueno". En la Inglaterra de V, el silencio de la mentira sólo puede rasgarse con el sonido de unas detonaciones que dan paso a "las llamas de la libertad". No es terrorismo, sino tiranicidio: el Sic semper Tyrannis de Brutus que se convirtió en el lema del Estado de Virginia y que fuera sistematizado por el mismísimo Padre Mariana.


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22 de Marzo de 2006

Católicos, antiliberales y El País

En el suplemento de Iglesia de Libertad Digital publico una réplica a Francisco Laporta, autor de un polémico artículo donde intenta demostrar la incompatibilidad entre el liberalismo y el catolicismo.

Laporta cae en la tremenda y peligrosa confusión entre justicia y moralidad. El liberalismo defiende una justicia basada en la libertad individual y la propiedad privada, pero no establece qué comportamientos deben seguir las personas cuando hacen uso de su libertad y de su propiedad; en otras palabras, el liberalismo no es una teoría moral, precisamente porque la moralidad de cada individuo constituye una manifestación de su propia libertad. Si el liberalismo predeterminara la elección moral de las personas, entonces se totalizaría convirtiéndose en una dictadura ideológica. ¿Cómo podría defender el libre desarrollo de la personalidad si ya impusiera a priori la personalidad a desarrollar?

Ni todos los liberales son católicos, ni todos los católicos son liberales. Pero es absurdo tratar de descubrir una incompatibilidad entre el catolicismo y el liberalismo. Por un lado, como ya observara Ratzinger en su "Introducción al Cristianismo", la libertad se halla en la base del catolicismo, hasta el punto de que podría renombrarse el cristianismo como "filosofía de la libertad". Por otro, el liberalismo no puede convertirse en un dogma moral; no nos impone decisiones, sino que faculta la elección voluntaria. La libertad que defiende el liberal incluye el catolicismo entre sus elecciones morales, algo que nuestro autor parece incapaz de comprender.


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21 de Marzo de 2006

¿Qué ocurrirá en Bielorrusia?

El pasado mes de julio estuve en el World Freedom Summit y allí pude conocer a Jaroslav Romanchuk, uno de los líderes de la oposición bielorrusa, al que entrevisté. Cuando le pregunté por la situación postelectoral su respuesta fue la siguiente:

Vamos a tener elecciones presidenciales en unos 10 meses. La oposición democrática bielorrusa está trabajando muy duramente previendo el escenario de que la gente salga a la calle después de las elecciones. No hay ninguna posibilidad de que las elecciones sean libres, por lo que estamos ocupándonos del día siguiente a las elecciones. Y en esta situación nadie sabe si las autoridades bielorrusas empezarán a disparar a la gente o no.

La inquietante duda final viene de una sugerencia que Lukashenko hizo a Kuchma cuando confrontó la Revolución Naranja: ¿Qué problema tienes? Empieza a disparar a los manifestantes y se acabó.

Leo que la gente se empieza a congregar en la Plaza de Octubre; por ahora parecen pocos, pero, ¿qué ocurrirá si su número comienza a crecer?

20 de Marzo de 2006

La podredumbre antiliberal aflora en Francia

Esta semana publico el lunes en lugar del martes en LD y lo hago para hablar de las revueltas de los estudiantes franceses contra el Contrato de Primer Empleo.

La esclerosis del Estado de Bienestar es tan patente en la joya de la corona del estatalismo, Francia, que incluso los conservadores antiliberales se han visto obligados a parchear la situación para evitar el colapso del sistema cuasi fascista en que se ha convertido la V República, digna heredera del régimen de Vichy.

El punto de partida es que en el mercado –tampoco en el mercado secuestrado por el Estado francés– no pueden asegurarse puestos de trabajo permanentes; los empresarios intentan satisfacer las necesidades de los consumidores, y éstas van cambiando. No existe ni puede existir estabilidad en la economía; no existe ni puede existir un puesto de trabajo asegurado al margen de las valoraciones de consumidores y empresarios.

El Estado no puede lograr un mundo sin despidos, ya que la sociedad se caracteriza por el cambio dinámico; y, en todo caso, ese mundo de empleo inmutable no puede alcanzarse a través de la penalización del despido. La sociedad francesa no levantará cabeza hasta que comprenda que no es posible doblegar la economía a través de la Ley: por muy laico y deicida que sea el Estado francés, no puede ocupar el lugar de Dios.

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16 de Marzo de 2006

Discriminar para fastidiar

En mi artículo para el Instituto Juan de Mariana de este mes reflexiono acerca de la poca utilidad que tienen ciertas medidas discriminadoras impuestas por el Estado.

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15 de Marzo de 2006

¿Qué podemos aprender de las Fallas?

En el artículo de esta semana para Libertad Digital utilizo el caso de las Fallas para hacer algunas reflexiones éticas y económicas.

Muchas personas estarán tentadas a afirmar que las Fallas suponen un dispendio irracional, un gasto innecesario o una desviación de las necesidades de producción; ese dinero podría utilizarse para otras actividades "más importantes", como la educación o la sanidad.

Cada falla se construye gracias a las contribuciones voluntarias de sus socios; no es necesario ningún tipo de coacción para financiar la compra de ninots o el lanzamiento de los castillos de fuego a cargo de cada asociación fallera

La paradoja de las paradojas es que, mientras esos asaltadores van a ser perseguidos por haber atentado contra la falla del Ayuntamiento, el Ayuntamiento no va a ser perseguido por atentar contra la propiedad de los valencianos.

Las fallas han sido desde siempre y por encima de todo un grito de sátira y crítica social. Ningún personaje popular se libra de aparecer ridiculizado antes de la quema. Pero hete aquí que los censores socialistas, que también abarrotan el Partido Popular, no han dudado en presionar a las fallas para que se "autocensuren" y eviten cualquier crítica a Mahoma o al Islam.


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14 de Marzo de 2006

Huerta en inglés

Después de mucho tiempo de espera y de traducciones interminables, el libro de Huerta de Soto, "Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos" ya está disponible en ingles. La edición parece estar muy bien cuidada -en la línea de la Scholar''s Edition del Man, Economy and State- y sorprendentemente ha incrementado un poco más su ya considerable número de páginas.

Una gran noticia que permitirá introducir a uno de nuestros mayores teóricos entre los lectores y académicos anglosajones. No deja de ser un buen momento para que todos aquellos que no hayan leído "Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos" le echen una hojeada. Pocas obras -probablemente ninguna- explican el ciclo económico con tamaña tranquilidad y exhaustividad.

10 de Marzo de 2006

Harry Browne RIP, por Lew Rockwell

Es muy triste escuchar que Harry Browne (nacido el 17 de junio del 1933), autor y defensor durante mucho tiempo de las ideas liberales, murió ayer, 1 de marzo de 2006. Era un hombre de grandes principios que con valor y coherencia luchó por la libertad incluso cuando colisionaba con la corriente mayoritaria de la cultura política y la opinión pública. Era un gran escritor que trabajó duramente para redactar las frases de manera que sirvieran para educar a la gente en el libre mercado y en la sociedad libre. Era un hombre muy laborioso, que leía vorazmente para educarse a sí mismo, y que no tenía reparos en admitir los errores, y constantemente batallaba qué cosas eran ciertas tal y como las había entendido.

Harry puede situarse en la historia del liberalismo moderno. Su libro Cómo puedes beneficiarse de la siguiente devolución publicado en 1970, fue un éxito de ventas en su día. Harry previó cuáles serían las consecuencias de que Nixon abandonara el patrón oro. En contraste con la gran mayoría de economistas neoclásicos, sabía por sus lecturas de los economistas austriacos, como Murray Rothbard, que estaba a punto de empezar un período inflacionista y que los precios del oro no caerían, sino que subirían. Aquellos que siguieron su consejo acertaron.

Pero el libro tenía también un mérito pedagógico. Introdujo a la comunidad de lectores en los libros sobre cómo comprar e invertir basados en el pensamiento económico de la Escuela Austriaca. En él Harry explicaba la naturaleza y el origen del dinero, y cómo el patrón oro había sido destruido por los gobiernos, no debido a razones de peso, sino para proporcionar combustible a su poder. También explicaba cómo el ciclo económico es el resultado de la manipulación del Banco Central, teoría pergeñada por Mises. Harry aplicó esta teoría a los acontecimientos contemporáneos.

Harry fue el fundador de lo que fue conocido como movimiento por el dinero sólido-un grupo de escritores y asesores proponían el oro y la plata como diques frente a la inflación en tiempos difíciles. Pero Harry se distinguió de mucha de esta gente porque estaba dispuesto a cambiar sus consejos de acuerdo con las circunstancias temporales y espaciales. En los 80, por ejemplo, defendió una cartera equilibrada de acciones, bonos, fondos de inversión y metales preciosos. Su cartera permanente llegó incluso a ganar dinero en una de las mayores crisis bursátiles de la historia americana.

Durante los 90, trabajó sin descanso por las causas liberales. Nunca había sido un gran entusiasta del Partido Libertario, pero en 1996 se decidió a dar la batalla política presentándose a aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Libertario.

Harry ganó la nominación y se dedicó a educar a los americanos acerca del gobierno y de los principios liberales. Su libro Por qué el gobierno no funciona es uno de los mejores libros que ha aparecido en la campaña electoral en toda la historia de EEUU. En 2000 volvió a ser un candidato dedicado y trabajador. Aunque Harry no necesitaba haberse presentado a las elecciones -y probablemente se arrepintió más tarde- en ese momento lo veía como una oportunidad para alcanzar a un mayor número de gente.

¿Cómo funcionaron sus aspiraciones presidenciales en las elecciones? Más o menos igual de bien que todos los candidatos de un tercer partido en un sistema bipartidista. Muchas personas que habrían podido votarle o bien se quedaron en casa o bien se preocuparon en el último minuto de malgastar su voto en lugar de apoyar al menos malo de los dos grandes y pésimos partidos.

Para un candidato de un tercer partido es extremadamente complicado solucionar este problema. Sin embargo, fue también durante este período que mucha gente de los dos grandes partidos empezó a tener miedo de los votos liberales que, aun siendo pequeños, podían determinar las elecciones en la carrera presidencial. El Partido Libertario pasó de ser despreciado a ser temido, y eso fue obra de Harry.

Fue un orador excepcional durante la campaña No importaba demasiado que la materia fueran los impuestos, la educación, los derechos estatales, la guerra y la política exterior o la prohibición de las drogas; adoptó las posiciones adecuadas y lo explicó de una forma que permitía a cualquier persona entenderlo. Cambió las ideas de muchas personas, y se mantuvo firme en sus principios durante todo el tiempo. Harry no estuvo tentado a vender sus ideas para conseguir más votos. Ni se edulcoró ni se comprometió. Sus energías se dedicaron a buscar modos de hacer el mensaje liberal más comprensible y vendible.

Harry padeció dos cambios ideológicos que podemos analizar en retrospectiva. Su segundo libro, titulado Cómo encontré la libertad en un mundo sin libertad combinaba las elecciones personales de carácter libertino como la filosofía política liberal. Esto resulta criticable en tanto la gente empezó a percibir el liberalismo como un conjunto de gente que querían la riqueza de los burgueses pero sin adoptar las instituciones y los valores de los burgueses.

A principios de los 80 cambió a la dirección opuesta, y empezó a simpatizar con gran parte de la agenda Republicana, incluso mostrando simpatías con la política exterior de Reagan. De esta forma anticipó la triste degeneración de muchos liberales actuales en la miasma de la política de los bribones de Washington y de la estrategia política.

En su favor, sin embargo, hay que decir que todo esto fueron desviaciones de toda una vida de escritura y pensamiento sólidos. En los últimos años, pocos escritores han sido tan perspicaces como lo fue Harry en analizar todos los aspectos de la Administración Bush. Después del 11-S, cuando algunos se callaron o mostraron su aquiescencia con las necesidades del régimen, él se mostró firme en defender la libertad personal frente al servilismo del Estado, menos gobierno frente al departamento de Interior, y paz frente a la guerra contra el terrorismo. Nunca dudó. Escribía la verdad con gracia y buen humor, y luego apretaba el botón de Enviar.

Si miramos atrás en la historia del movimiento liberal, y pensamos en aquellos que han contribuido con poderío en convertir la idea de la libertad radical en algo más corriente y popular, Harry emerge como un gigante. Tenía talento, era una persona digna, sincera y dedicada, y mostró un valor genuino frente a la presión fanática para que cediera. Todos los amantes de la libertad debemos agradecérselo, su vida, sus escritos y su legado.

Te añoraremos terriblemente, Harry. Ojalá encuentres en la otra vida la libertad por la que tan duramente luchaste en ésta.
Reflexiones después del debate

Muchas gracias a todos los que vistéis el Debate en Canal Sur (para quienes no pudieran y quieran verlo David Millán lo acaba de colgar). Por supuesto me hubiera gustado intervenir en alguna otra ocasión o como mínimo concluir los hilos argumentales que empezaba. Pero en cualquier caso expondré algunas de mis impresiones y conclusiones:

- La ley es un ingenio orwelliano que consolida la desigualdad en el nombre de la igualdad. La mujer es la primera perjudicada de este engendro, en tanto se incrementan vertiginosamente los costes de su contratación, de manera que o deberá aceptar un menor salario (la diferencia se le ha anticipado coactivamente en forma de especie) o, simplemente, no llegará a ser contratada.

- Las cuotas son un insulto tanto a los trabajadores como a los consumidores. A los primeros se les impide alcanzar un puesto por sus propios méritos, sino que quedan sometidos a la discrecionalidad del político. A los segundos se les impone una persona al margen del valor de mercado que genere.

- Como consecuencia de lo anterior, el lugar de trabajo adquiere un carácter cuasi-funcionarial; no se trabaja para servir al consumidor, sino para ganar un salario, sin que ese salario esté basado, sin embargo, en el valor esperado que se espera estén dispuestos a pagar los consumidores.

- La igualdad de resultados -ni siquiera la de oportunidades- debe ser un objetivo de ninguna sociedad. La oportunidad es la situación donde el individuo pueda ejecutar una acción exitosa; las oportunidades no existen ni son objetivas, deben ser descubiertas y valoradas por cada persona. Aun cuando creyéramos que el gobierno debe proporcionar a todos las mismas oportunidades, es evidente que no sería capaz; las oportunidades se descubren a través del ingenio empresarial. Lo único que debería hacer un Estado en este campo (como en todos) es retroceder y permitir la "libertad de oportunidades", esto es, que cada persona pueda aprovechar empresarialmente todas las oportunidades que ha descubierto y que ha juzgado relevantes.

- El feminismo radical tiene una fuente raigambre anticapitalista, por cuanto recurre al Estado para cargarse las decisiones libres entre las personas y por cuanto está obsesionado en discriminar a las personas por consideraciones meramente sexuales. La ignorancia feminista debe combatirse a través del estudio, entre otras, de la ciencia económica, donde el concepto de empresario o de acción subsume a todos los humanos, tanto hombres como mujeres. Para la economía resulta irrelevante el sexo de quien actúa, lo único importante son las consecuencias que se derivarán de su acción.

- La plasmación del feminismo radical en una regulación política necesariamente debe adoptar la forma de una ley tiránica (por mucho que las esposas de amigos de tiranos opinen que las leyes democráticas nunca pueden ser tiránicas). Todo mandato coactivo que destruya las relaciones libres y voluntarias entre las personas forzosamente debe basarse en la violencia y en la explotación de los individuos por el poder político.

- La ley -la sanción, la represión y la violencia- no son instrumentos adecuados para lograr los fines que el ingeniero se propone. Todo mandato tiene consecuencias no intencionadas, incapaces de anticiparse, y que frustran el supuesto objetivo del mandato. Como ya hemos dicho, una mayor protección laboral, por ejemplo, supondrá un incremento del paro femenino o una reducción en sus salarios (lo cual provocará la aparente imagen de que "las mujeres" están siendo discriminadas por los empresarios en lugar de por el Estado).

- Se confunde el debate sobre la ley con un debate sobre las intenciones de la ley. Rechazar la ley no significa ser favorable a que las mujeres se queden en casa y con la pata quebrada, sino oponerse a que el poder político aplique una ley liberticida y nociva para las propias mujeres. La mutación del objeto de la discusión que se produjo en la mesa (como consecuencia del punto anterior, esto es, asumir una perfecta consecución de los objetivos legales) tuvo como propósito y como resultado eludir el más mínimo debate sobre la ley para convertirlo en una aclamación del "hembrismo".

- La gran mayoría de las estadísticas que se ofrecen sobre el tema de la discriminación son falsas, como nos indica hoy Dani y en su momento Malaprensa. Por mucho que los socialistas bien alimentados insistan -como ocurriera en el debate- que el 40% es un dato "objetivo", es evidente que los datos nunca son objetivos, sino que están sujetos a interpretación a la luz de una teoría precedente. En este caso la teoría económica, que nos informa que los trabajos de mayor duración y más valorados por el mercado percibirán un mayor salario que los restantes.

- La arrogancia de los políticos-diputados sólo resulta equiparable a su rapiña y a su ignorancia. El argumento de que el feminismo radical ha logrado que las mujeres avancen en los últimos 30 años, supone una ofensa para todas las mujeres que han logrado caminar con sus propios pies. Los políticos les están diciendo que su mayor esfuerzo, sus mejor preparación, su más extenso tiempo de estudio o sus decisiones personales han sido irrelevantes -o en todo caso coadyuvantes- en el proceso de "liberación". La mujer sin políticos no es nada, está indefensa en la selva de la superioridad machista.

- En economías más libres que la española, como la de EEUU, las mujeres empresarias ya tienen a su cargo un mayor número de trabajadores que las mayores 500 empresas del país. La mujer no es inferior por ser mujer, aun cuando las feministas de nuevo así lo crean.

- Que el lenguaje es "machista" porque los académicos de la lengua siempre han sido hombres es una de las mayores memeces que se escuchó en toda la noche. El castellano -y, claro, el latín- es anterior al s. XVIII, momento en que se creó la Real Academia de la Lengua Española. Sin embargo, es una buena ilustración de la mentalidad ingenieril prevalente; el lenguaje ha sido conscientemente diseñado por un poder político emanado de la "ideología dominante". Es necesario, por tanto, que el mismo poder político aplique una "acción positiva" en el sentido inverso.

- Los estómagos políticos bien alimentados y los intelectuales que viven del régimen siguen empeñados en convencernos de que su labor es imprescindible y benéfica; su ficción intenta mantenernos sumisos al poder político. Paradójicamente, las feministas son el peor ejemplo de aquello que pretenden combatir: el estereotipo de una mujer poco inteligente que no ha trabajado en su vida. Todo sea por la causa.

7 de Marzo de 2006

Mañana salgo en Canal Sur

Después de que Gabriel Calzada, Francisco Capella, Javier Alonso o José Carlos Rodríguez pasaran por el plató de Mejor lo Hablamos, mañana miércoles acudo yo. Discutiremos sobre la Ley de Igualdad que ha aprobado el gobierno (algunas de mis críticas aparecen en el artículo de LD de este martes) y entre mis contertulios se encuentran Amparo Rubiales y Cuca García Vinuesa. El programa es a las 22:20 y puede seguirse desde Internet en esta página (requiere Real Player).
Vendaval liberticida

Este martes en Libertad Digital comento brevemente algunas de las malas noticias que durante esta semana han zarandeado nuestra libertad. Es posible que más adelante desarrolle alguno de los temas que hoy introduzco.

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6 de Marzo de 2006

Nuevas ocurrencias progres

Por ideas absurdas no será. Los chicos de socialdemocracia.org han tenido otra ocurrencia para terminar con muchos de los problemas del mundo de aquí al 2.015. Ahí es nada. La última, al menos, no pretende cercenar directamente nuestra libertad; simplemente la menciono para dar tres hurras a la ciencia económica progresista.

Resulta que el autor (casualmente el mismo para quien el Estado es una empresa) nos propone crear un fondo nacional de la Seguridad Social a la que cada currante, voluntariamente, aportaría el salario extra resultante de trabajar media hora adicional cada día:

La idea, ya planteada en algún foro, es crear un fondo especial de a seguridad social que recogería las donaciones de los trabajadores.

Estas donaciones no se harían en metálico, sino en horas extra. Aquel trabajador que lo desease podría comprometerse a realizar media hora de trabajo extra diario. Desde luego, esa media hora debe venir con el compromiso de que se realizará de forma efectiva, esto es, aumentando la productividad. No serviría desde luego quedarse en el puesto de trabajo sin producir, pues dañaría a las empresas.

Las empresas pagarían esta media hora diaria reteniéndola en un nuevo concepto de las retenciones de Seguridad Social.


Con el dinero de ese fondo, qué duda cabe, salvaríamos el mundo: La Seguridad Social recaudaría el total del dinero de todas las empresas y trabajadores que se acogiesen a ese plan, para posteriormente entregarlo a la organización internacional pertinente. Que lo gestionaría en proyectos de ayuda y desarrollo en países desfavorecidos. En otra ocasión hablaré de un programa de apadrinamiento mundial, una vieja idea que tiene infinitas posibilidades.

Reitero que al menos en esta ocasión no se defiende la imposición de estos esquemas redistributivos, razón por la cual estoy convencido de que nunca llegará a realizarse. ¿El motivo? ¿Acaso somos tremendamente insolidarios? ¿Acaso sin la coacción estatal no somos capaces ni de dar un duro? Frío, frío.

El problema de esta propuesta es que es un disparate, aun cuando sea voluntaria. Si yo defiendo que para acabar con el hambre en el mundo cada empresario tiene que cerrar voluntariamente su empresa, no por voluntario resulta menos absurdo. En este caso, el autor desconoce conceptos tan fundamentales como valor, precio o capital, y solventa los problemas apelando a la productividad. Apelación que, por otra parte, no podría no podría sonar peor. Para que nuestro escribidor lo entienda; si incrementamos la producción y el tiempo de trabajo en media hora no estamos aumentando necesariamente la productividad, sino la producción. Producir más cuando se trabaja más es lo normal; la productividad se incrementa cuando, sin aumentar nuestro trabajo, producimos mayor cantidad de bienes.

En todo caso, el problema de esta propuesta es más básico; el sistema económico no es una máquina a la que quepa echar combustible para que incremente su rendimiento. Los socialista nunca han llegado a comprender que el problema empresarial fundamental no es incrementar las horas de trabajo en abstracto, sino dirigir el trabajo hacia sus usos más valorados.

Nuestro autor considera que cualquier aumento del tiempo de trabajo en la organización empresarial actual dará lugar a un incremento proporcional de la riqueza. Si, por decirlo numéricamente, un empresario paga a su trabajador 80 euros en 8 horas, media hora más de trabajo necesariamente supondrá un incremento del salario de 5 euros (cantidad que podría destinarse al fondo común). No es capaz de concebir que ese trabajo "extra" podría tener que dirigirse hacia otras empresas que ni siquiera han nacido.

Por ejemplo, si en una empresa textil los 16 trabajadores incrementan media hora su trabajo diario, es posible que el decimoséptimo sea menos necesario en el textil y más -por decir algo- en una planta de ordenadores. Doblar la cantidad de trabajo de la economía -merced a la utilidad marginal decreciente- no necesariamente se traduce en doblar la cantidad de mercancías existentes, sino en modificar la estructura productiva.

El problema es que todas estas decisiones deben ser tomadas y anticipadas por los empresario. Centralizadamente, y en ausencia de precios de mercado, no sabemos qué líneas productivas deben nacer, qué trabajos deben desaparecer, o qué ocupaciones deben adaptarse (y cómo).

En cambio, tengo serias dudas si el autor socialdemócrata estaría dispuesto a que cada trabajo fijara la remuneración adicional que correspondería a esa media hora extra diaria o, por el contrario, debería ser remunerada de acuerdo con el precio de una hora ordinaria de trabajo. La primera opción permitiría una adaptación adecuada de la estructura productiva, la segunda la lastraría.

Dado que no podemos conocer la productividad marginal de esa media hora extra (que depende de factores tan variados como el valor o la preferencia temporal), no puedo dejar de reírme por las cuentas de la lechera que saca el socialdemócrata:

Si sólo se acogiesen diez millones de trabajadores en los países desarrollados, y suponiendo un salario medio de 1.000 euros mensuales (calculando por debajo del salario medio), entonces dispondríamos de 200 días de trabajo, a media hora diaria, 100 horas extra, a unos tres euros la hora extra. Eso supondría 300 euros al año por trabajador.

Si son diez millones de trabajadores, el primer año se recaudarían 3.000 millones de euros. Si fuesen veinte millones de personas solidarias, serían 6.000 millones de euros. Un billón con “b” de las antiguas pesetas.

En cinco años, el dinero recaudado sería 30.000 millones de euros por cada diez millones de personas.


¿Qué es eso de "a unos tres euros la hora extra"? Como decía, si empezamos fijando precios de mercado, mal vamos. El empresario que se le incrementa la producción en más de un 5% (y todo ello suponiendo rendimientos constantes de escala, lo cual ya es mucho suponer sin inversiones adicionales tan básicas como mantener el fondo de maniobra) no necesariamente consideraría rentable pagar 3 euros por cada hora extra. Ni siquiera tiene por qué resultarle rentable que se incremente la producción (los neoclásicos entenderán este punto si piensan en costes marginales y medios).

¿Entonces qué? Pues dejémonos de propuestas ingenuos; en lugar de incrementar el trabajo sin ton ni son, permitamos que cada individuo done a las organizaciones privadas (olvidémonos de la ineficiente Seguridad Social, sólo le fataría esto) parte de su riqueza; si lo considera adecuado ya incrementará su tiempo de trabajo, buscando otros empleos u ocupaciones mejor remuneradas (esto es, incrementará la riqueza allí donde sea necesario y no en su lugar de origen).

Todo ello, claro está, si queremos seguir pensando que África necesita de la ayuda occidental para salir adelante, esto es, que los africanos son tan torpes y tan tontos, que sin nuestra nueva colonización seguirán muriéndose de hambre. El típico ejercicio de cerrar los ojos ante los problemas estructurales de la pobreza.

3 de Marzo de 2006

Críticas a la Economía crítica

Llegó desde la bitácora de Pijus Economicus a una serie de conclusiones de las X Jornadas bianuales de Economía Crítica, donde se ha pretendido encontrar una alternativa al capitalismo. Alternativas hay muchas, tantas como métodos para suicidarse. La cuestión es si existe alguna que permita al ser humano alcanzar la felicidad y el bienestar y me parece que no.

Aun así, me gustaría comentar los puntos de la declaración de Estudiantes por una Economía Crítica, por cuanto sus firmanente puedan creer que son novedosos y, o bien ya han sido incorporados desde hace décadas por la economía austriaca, o bien son falsos. Veamos:

Nos oponemos a la visión fragmentada que ahora se nos ofrece de la realidad y que entiende la economía como algo aislado del resto de la sociedad. Frente a esto creemos que la enseñanza de la economía debe vincularse al estudio del resto de procesos sociales

De acuerdo. Como ya explicara Mises en La Acción Humana: La economía se ocupa de los problemas fundamentales de la sociedad; a todos afecta y a todos pertenece. Es el estudio principal y adecuado de cada ciudadano.

La economía estudia la acción humana y sus implicaciones lógicas. El individuo interactúa y de esta interacción surge la sociedad; de hecho, la sociedad no es otra cosa que el mercado y el conjunto de instituciones (lenguaje, derecho, moneda, seguros...) que han surgido como consecuencia no intencionada de la acción humana. O como dice el propio Mises: La sociedad es cooperación, es comunidad en acción.

De hecho, no es casualidad que Carl Menger, fundador de la Escuela Austriaca, en su obra esencial, Los Principios de Economía Política, dedicara uno de sus más famosos capítulos al origen del dinero, como un proceso de interacción social espontáneo: El hecho de que unas determinadas mercancías alcancen la categoría de dinero surge espontáneamente de las relaciones económicas existentes, sin que sean precisas medidas estatales. También Mises, como ya hemos apuntado, dedica una parte entera de su tratado a La cataláctica o la economía de la sociedad de mercado.

Celebro que aquí acierten.

Nos oponemos a que la teoría económica sirva de legitimación ideológica de un orden social injusto. Por ello pensamos que es necesario el estudio de las limitaciones que tienen las ciencias sociales para dar cuenta de la realidad a pesar del peso excesivo de unos métodos matemáticos y estadísticos que no implican major objetividad.

Aquí empezamos a desbarrar. Tienen razón en que el lenguaje matemático no aporta nada a la economía. Ya lo dijo también Mises en la Acción Humana: El economista matemático no contribuye en nada a la clarificación del proceso de mercado. Simplemente describe una construcción auxiliar empleada por los economistas lógicos como una noción limitativa, aquella situación en la que no hay acción y el proceso de mercado se ha paralizado.

En la práctica, como también advirtiera Hayek, el reduccionismo matemático puede llevar a teorías económicas erróneas: Y dado que los efectos de estos hechos en cualquier caso particular no pueden ser confirmados por pruebas cuantitativas, simplemente son descartados por quienes se han comprometido a admitir sólo lo que consideran como pruebas científicas; luego proceden alegremente con la ficción de que los factores que pueden medir son los únicos importantes.

Sin embargo, lo de que la economía no puede servir de soporte a un orden social injusto es simplemente ridículo. Estamos hablando de la ciencia económica, no de la propaganda económica. Esta última podrá legitimar todo tipo de órdenes, justos o injustos; la ciencia económica se limita a describir la realidad, y no entra en valoraciones. La idea de justicia presupone una noción ética sobre la que se sustenta; la economía no. Sus conclusiones serán verdaderas o falsas con independencia de que nos parezcan justas o injustas; de hecho, la economía no es justa ni injusta, simplemente es. Las acciones concretas pueden ser justas o injustas, la ley de la gravedad no.

Considerar que la ciencia económica puede servir de apoyo a un orden injusto es tanto como decir que no nos gusta el ser humano, que hemos de construir un hombre nuevo cuya acción deje de gobernarse por las restricciones científicas que ha descubierto la economía. No dudo de que ésta sea la intención última.

Nos oponemos a que la teoría económica ortodoxa sea la única enseñada y estudiada en nuestras facultades. Frente a ello exigimos una enseñanza plural y contextualizada históricamente de las diferentes teorías que explican el funcionamiento y la evolución de la economía y la sociedad.

Esto se soluciona de un modo tan sencillo como defendiendo la libertad de creación de centros docentes y de plan de estudios. Acto seguido os montáis una universidad y enseñáis lo que os venga en gana. En caso contrario, es simplemente ridículo creer que en una carrera de 5 años (o de 100) deban enseñarse todas las teorías económicas de la historia de la humanidad (Yo también quiero mi propia asignatura, huelga decirlo).

No voy a ser yo quien defienda el plan de estudios actual de economía, más bien todo lo contrario. Ahora bien, tampoco hallarían mi apoyo a un plan impuesto que simplemente diluyera la ciencia económica en una amalgaba polilogistas de teorías irreconciliables. No es eso. La historia del pensamiento económico es una asignatura esencial de toda carrera de Economía porque pone de manifiesto los errores pasados. El disfraz de heterodoxos es una trampa: o aciertan o se equivocan. Si es lo primero, deberán integrarse con o sustituir a la teoría económica vigente; si es lo segundo no tiene sentido mezclarlos con la auténtica teoría económica.

Nos oponemos a la creencia de que la conducta humana es universalmente egoísta y mecánica. Exigimos que en las asignaturas de nuestras carreras el estudio de la acción humana y de las sociedades sea llevado a cabo desde una perspectiva histórica y cultural.

Nuevamente, la teoría austriaca ya comprendió este punto desde hace décadas. Sólo si ampliamos la definición de egoísmo para que comprenda la satisfacción personal, podemos calificar la acción humana como fundamentalmente egoísta: Todo lo que el hombre hace se dirige a mejorar su propia satisfacción. En este sentido -y no en otro- podemos utilizar el término egoísmo y enfatizar que toda acción es siempre egoísta. Incluso cuando una acción se dirige a mejorar las condiciones de otra gente es egoísta. El actor considera más satisfactorio para sí mismo conseguir que otra gente coma a comer él mismo.

Lo del estudio de la economía desde una perspectiva histórica y cultural me suena a relativizar la importancia de la ciencia praxeológica. La economía se divide en tres disciplinas: la teoría económica, la historia económica y la economía aplicada. La primera es, sin lugar a dudas, la más importante; descubre las relaciones causales y las implicaciones lógicas de la acción humana. La segunda, analiza los sucesos pasados a la luz de la teoría económica (verstehen). La tercera hace una previsión -partiendo nuevamente de la teoría económica- de la influencia que van a tener nuestras acciones (empresarios, políticos...).

La economía debe estudiarse desde una perspectiva histórica cuando estemos estudiando historia económica, pero no cuando tratemos con la teoría económica. La teoría no es una contingencia, sus leyes son exactas y universales: no dependen del momento y del lugar. Las culturas no determinan las leyes económicas (en todo caso forjarán su aplicación concreta) y, por tanto, carece de fundamento reducir la economía a un conjunto de relaciones causales pasadas, únicas e irrepetibles.

En todo caso creemos que estas medidas deben ir acompañadas de una mejora sustancial de la financiación pública de la universidad.

Eso sí, alfalfa que no falte.
La seguridad energética es la competencia

El Instituto Juan de Mariana (Madrid, España), en cooperación con el Instituto Bruno Leoni (Torino, Italy), Liberalni Institut (Praga, República Checa) y el Lithuanian Free Market Institute (Vilna, Lituania)
 
Promueven el siguiente manifiesto
 
La decisión del gobierno francés de sancionar la fusión de Gaz de France y Suez para prevenir la oferta de la compañía italiana Enel, así como la oposición del gobierno español a la adquisición de Endesa por parte del grupo alemán E.On no son episodios inusuales. A pesar de la debilidad del sistema energético de la Unión Europea los Estados miembros están intentando mantener cautivos los mercados nacionales con el propósito de proteger compañías que controlan o con las que de alguna manera están relacionados. Esta práctica no sólo echa por tierra el sueño de una Europa económicamente integrada sino que además tendrá un horrible impacto adverso sobre los consumidores.
 
Creemos que los líderes de opinión, quienes toman las decisiones y el público deberían estar al corriente de la cortedad de visión de estas políticas, que amenazan la competitividad de nuestras empresas y la estabilidad de nuestra economía, por una potencial ventaja a corto plazo. Nosotros, en consecuencia, urgimos a la Comisión Europea, así como a los Gobiernos nacionales, a promover una mayor integración económica, especialmente en un sector estratégico, como es la energía. Este segmento del mercado es, de hecho, intrínseco a escala europea, y no puede ser confinado a las fronteras nacionales.
 
De forma más específica, urgimos a la Comisión Europea y a los Gobiernos nacionales a que se atengan a las siguientes medidas:

- Eliminen las barreras a la consolidación de compañías europeas, absteniéndose de impedir cualquier adquisición de empresas nacionales por firmas extranjeras.

- Vendan sus participaciones mayoritarias en las compañías de energía, cuando sean de propiedad pública.

- Abran todos los mercados domésticos para promover el desarrollo de un mercado interno europeo genuino.

Solo estas medidas permitirán a Europa desarrollar en el mercado global actores suficientemente fuertes capaces de competir, innovar y tener éxito.

2 de Marzo de 2006

Dictador de la pobreza

Pero Imanol sigue sin condenar:

¿Qué piensas de Castro? ¿Por qué siempre cuentas la misma anécdota sobre la Isla, el rollo ese de la fruta y todo eso, y nunca condenas al dictador?

Castro es un dictador de la pobreza. Al contrario que los dictadores de la riqueza, ha generado un Estado protegido en la educación con las cárceles políticas llenas de inocentes. Como dice un son cubano: "Lo que pasa que la vida es corta...."


No todos opinan igual.
Un regalo para mi hija, por Harry Browne

(Este artículo fue originalmente publicado en una columna de un periódico local, dedicado a mi hija de 9 años)

Es Navidad y generalmente tengo el problema de decidir qué voy a regalarte. Sé que te podrían gustar muchas cosas: libros, juegos, ropas.

Pero soy muy egoísta. Quiero darte algo que estará contigo más de unos pocos meses o años. Quiero darte un regalo que hará que te acuerdes de mí cada Navidad.

Si pudiera darte una cosa, sería una simple verdad que a mí me costó años aprender. Si lo aprendes ahora, tu vida se enriquecerá en un centenar de formas. Y te ahorrará muchos problemas que suelen dañar a todas aquellas personas que nunca la aprendieron.

La verdad es simplemente esta:

Nadie te debe nada.

Importancia

¿Cómo una frase tan simple puede ser tan importante? Puede no parecértelo, pero si lo entiendes, bendecirá toda tu vida.

Nadie te debe nada

Significa que nadie más está viviendo por ti, mi pequeña. Porque nadie es tú. Cada persona vive por sí misma; su propia felicidad es todo aquello que puede llegar a sentir.

Cuando te das cuenta de que nadie te debe ni la felicidad ni nada más, te liberas de esperar aquello que no va a suceder.

Significa que nadie tiene la obligación de amarte. Si alguien te ama es porque hay algo especial en ti que lo hace feliz. Descubre qué eso especial y trata de fortalecerlo, de manera que cada vez seas más amada.

Cuando la gente hace cosas por ti, es porque quieren hacerlas -porque tú, de algún modo, les proporcionas algo significativo que les hace querer complacerte, no porque nadie te deba nada.

A nadie le tiene que gustar. Si tus amigos quieren estar contigo, no es porque les venga impuesto. Descubre qué hace a o los otros felices de manera que quieran estar cerca de ti.

Nadie te tiene por que respetar. Puede que incluso alguna gente sea antipática. Pero una vez de tas cuenta de que la gente no tiene la obligación de tratarte bien, y que puede no tratarte bien, aprenderás a rehuir aquellos que intenten dañarte. Tú tampoco les debes nada.

Viviendo tu propia vida

Nadie te debe nada.

Te debes a ti misma ser la mejor persona posible. Porque si lo eres, los demás querrán estar contigo, te querrán proporcionar las cosas que necesitas a cambio de lo que tú les estás dando.

Algunas personas escogerán no acompañarte por razones que no te tienen que ver contigo. Cuando esto ocurra, busca las relaciones que realmente quieras. No conviertas los problemas ajenos en tus problemas.

Una vez entiendas que debes ganarte el amor y el respeto de los demás, nunca esperarás lo imposible y nunca te frustrarás. Los otros no tienen por que compartir su propiedad contigo, ni sus sentimientos ni sus pensamientos.

Si lo hacen es porque te has ganado esas cosas. Y tienes todos los motivos del mundo para estar orgullosa del amor que recibes, del respeto de tus mejores amigos, de la propiedad que has adquirido. Pero no los tengas por garantizados. Si lo haces, podrías perderlos. No te pertenecen por derecho; siempre los tienes que volver a ganar.

Mi experiencia

El día que me di cuenta de que nadie me debía nada me quité un gran peso de encima. Mientras pensaba que había cosas que me pertenecían, me agotaba -física y emocionalmente- intentando recogerlas.

Nadie me debe una conducta moral, el respeto, la amistad, el amor, la cortesía o la inteligencia. Y una vez lo comprendí, todas mis relaciones se volvieron mucho más satisfactorias. Me centré en estar con la gente que quería hacer las cosas que yo quería que hiciera.

Esta idea me ha servido tanto con amigos, con socios empresariales, amores, clientes y desconocidos. Me recuerda constantemente que puedo obtener lo que quiero solamente si puedo entrar en el mundo de la otra persona.

Tengo que intentar comprender como él piensa, qué cree él que es importante, qué quiere él. Sólo así puedo apelar a una persona para que me traiga lo que yo quiero.

Y solo así puedo concluir si realmente quiero involucrarme con alguna persona. Y puedo ahorrar las relaciones importantes para aquellas personas con las que tengo más en común.

No es sencillo resumir en unas pocas palabras aquello que he tardado años en aprender. Pero quizá si releyeras este regalo cada Navidad, su significado aparezca un poco más claro.

Lo espero, porque no querría nada más salvo que entendieras la simple verdad que puede hacerte libre: nadie te debe nada

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